VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Hilária Mireski, mujer de 60 años con síndrome de Gorlin-Goltz y 73 diagnósticos de cáncer de piel, sorprendió al casarse con Adão Pereira, de 49 años, en una ceremonia en Brasil. La pareja se conoció en el hospital, donde él la acompañaba durante sus tratamientos. Mireski, criando sola a sus hijas tras salir de un matrimonio violento, ha luchado durante 27 años contra la enfermedad.

Frente al sacerdote y ante la comunidad de Itaiópolis, en Brasil, Hilária Mireski pronunció unas palabras que muchos no creyeron posibles hace unos años. “Yo, Hilária, te recibo, Adão, por mi esposo”. Después prometió ser fiel, amarlo y respetarlo en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de su vida.

Aquellas son las palabras de la mujer de 60 años que ha enfrentado 73 diagnósticos de cánceres de piel por una compleja enfermedad hereditaria.

Hiláeria se casó con Adão Pereira, de 49 años, en una ceremonia comunitaria celebrada en la Iglesia Matriz de la ciudad, según informa el medio brasileño Jornal Razão.

Se conocieron con su esposo en el hospital

Los dos se conocieron hace unos siete años en el Hospital Erasto Gaertner, de Curitiba, donde Pereira acompañaba a su padre durante un tratamiento. Con el tiempo, entre ambos surgió una relación de cariño y compañerismo.

Cuando Mireski debía ir al hospital y sus hijas no podían acompañarla, era él quien iba con ella. Ese gesto repetido fue construyendo el vínculo que terminó en el altar.

Antes de la enfermedad, Mireski ya había librado otra lucha. Salió de un matrimonio marcado por la violencia y por problemas de alcoholismo cuando su hija menor tenía 2 años y la mayor, 4. Pese a aquella realidad, siguió adelante y crió sola a las dos niñas, trabajando para asegurar el futuro de la familia.

Rara enfermedad genética le ha provocado 73 diagnósticos de cáncer de piel

La mujer de 60 años tiene síndrome de Gorlin-Goltz, una condición genética rara asociada a una mutación en el gen PTCH1. En su caso, la condición se manifiesta en tumores de piel.

Los primeros aparecieron en 1998, cuando trabajaba en Itaiópolis, limpiando las calles bajo un sol fuerte y sin protección.

Desde entonces ha sumado 73 diagnósticos de cáncer de piel y 93 biopsias. En 2019 perdió un ojo y parte de la nariz.

“Estoy en esta lucha hace veintisiete años y nueve meses”, contó ella en una charla, según el medio. Agregó que llegó un momento en que, incluso con quimioterapia, su nariz comenzó a “derretirse como si fuera hielo”.

Un cirujano asume su caso para una nueva cirugía

Su historia se hizo conocida en todo Brasil en julio de este año, cuando se viralizó un video sobre su rutina. Una colecta en línea reunió dinero para costear su tratamiento y optar por una nueva operación.

Un prestigioso cirujano tomó su caso y actualmente la expectativa es realizar nuevos procedimientos de reconstrucción facial.

Así, la boda llega en medio de un nuevo capítulo médico. Tras casi tres décadas de tratamientos, Mireski comienza una etapa distinta, ahora con un esposo a su lado.