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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

SalmonChile presentó estudio económico que revela la influencia de la salmonicultura en Chile. Genera un aporte de 6.956 millones de dólares al PIB, equivalente al 2,6% nacional, y mantiene 337.670 empleos. La industria se destaca por su efecto multiplicador y descentralizador en todo el país. El análisis mostró que el 72% del aporte al PIB se produce fuera de las regiones de cultivo, generando 3,3 empleos adicionales por cada uno directo. En regiones como Aysén, Los Lagos y Magallanes, la actividad es clave para la economía local.

Históricamente, la salmonicultura ha sido una de las principales actividades económicas del país. En ese sentido, recientemente, la asociación gremial SalmonChile lanzó un nuevo estudio económico, con el que actualizó la radiografía socioeconómica del sector productivo del salmón en el país, revelando su profunda integración en la economía nacional.

De acuerdo con los resultados del informe, la cadena productiva del sector genera un aporte de 6.956 millones de dólares al Producto Interno Bruto nacional, cifra equivalente al 2,6% del PIB total del país. En materia laboral, la actividad sostiene un total de 337.670 puestos de trabajo, que representa un 3,8% del empleo.

La investigación denominada “Contribución económica de la industria del salmón en Chile” confirmó que esta actividad productiva representa un pilar en la macrozona sur austral y que, además, despliega un potente efecto multiplicador y descentralizador a lo largo de todo el territorio chileno.

SalmonChile

Al respecto, el presidente de SalmonChile, Patricio Melero afirmó que “para construir la salmonicultura de los próximos años, Chile necesita decisiones basadas en evidencia”.

“Saber cuánto aportamos, cómo ese aporte se distribuye en los territorios y qué efectos genera en la economía es fundamental para poder diseñar mejores estrategias, identificar oportunidades de mejora y proyectar nuestro desarrollo de manera sostenible”, añadió.

Principales resultados del estudio: impacto de la salmonicultura

Uno de los hallazgos más relevantes es que la salmonicultura funciona como un complejo industrial integrado cuyo impacto trasciende las zonas de cultivo. El economista Federico Huneeus (Ph.D. de Princeton y académico de Duke), asesor del informe elaborado por CoMov Consultores, detalló que el 72% del aporte al PIB y dos de cada tres pesos generados por la industria se materializan fuera de las regiones originarias del sur, destacando que más de la mitad del valor agregado directo corresponde a procesamiento y manufactura.

En términos de empleo, el estudio demostró un efecto multiplicador. Del total de puestos de trabajo vinculados, 78.808 corresponden al núcleo directo -27.505 en cultivo y 51.302 en plantas-, mientras que 258.862 son empleos indirectos en la cadena de proveedores, logística, transporte, comercio y servicios.

Lo anterior significa que por cada empleo directo generado en el sur austral, la salmonicultura sostiene 3,3 puestos adicionales en la economía chilena. Asimismo, por cada $100 que la actividad aporta al PIB, $65 se crean fuera de los centros de cultivo y plantas de proceso.

A nivel territorial, la industria es un motor de descentralización. En Aysén representa el 21,4% del PIB regional y el 19,3% del empleo local; en Los Lagos aporta el 12,6% del PIB y el 15,2% de los empleos; y en Magallanes genera el 11,1% del PIB y el 11,8% del trabajo regional.

Por su parte, la región del Bío Bío sostiene 42.361 empleos como nodo industrial y portuario, mientras que en la región Metropolitana se sostienen 202.872 empleos indirectos por servicios corporativos y logísticos.

Patricio Melero puntualizó que “el contexto económico ha cambiado y, por eso, es importante contar con una radiografía actualizada que permita al Estado, a las regiones y a las empresas tomar decisiones con una base técnica sólida”.

El análisis de dependencia relativa determinó que en la Macrozona Austral la actividad sostiene cerca de uno de cada diez empleos en servicios comunitarios críticos como salud (11,5%), educación (11,5%), administración pública (11,1%) y construcción (10,4%).