A sus 91 años, Judi Dench enfrenta uno de los momentos más difíciles de su vida. La legendaria actriz británica, reconocida por interpretar a M en la saga de James Bond, reveló que el deterioro de su visión le impide continuar trabajando en el cine y el teatro, además de realizar actividades cotidianas como leer.
La ganadora del Óscar padece degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad ocular que le diagnosticaron en 2012 y que ha afectado progresivamente su capacidad para ver.
En una reciente entrevista con el programa Today de BBC Radio 4, Dench reconoció las consecuencias que esta condición ha tenido en su carrera.
“No puedo estar en el escenario. No puedo hacer más obras de teatro. No puedo hacer más cine. Ya no puedo leer”, confesó la intérprete.
La enfermedad que cambió la vida de Judi Dench
La degeneración macular asociada a la edad afecta la mácula, una zona de la retina responsable de la visión central, necesaria para reconocer rostros, leer y distinguir detalles.
Aunque generalmente no provoca ceguera total, la enfermedad puede reducir considerablemente la autonomía de quienes la padecen.
En el caso de Dench, su pérdida de visión ha llegado al punto de dificultarle reconocer a otras personas, incluso durante encuentros cotidianos.
Según relató la actriz, en ocasiones se acerca a desconocidos creyendo que son personas de su entorno, “y casi les doy un abrazo”, antes de advertir su equivocación.
La actriz también ha enfrentado dificultades para memorizar guiones y desenvolverse durante los rodajes, obstáculos que terminaron por alejarla de una profesión que ejerció durante más de siete décadas.
Sin embargo, mantiene su interés por la cultura y la comunicación. “La radio siempre ha sido importante para mí”, aseguró.
Judi Dench y su vida lejos de los escenarios
Pese a las limitaciones que enfrenta, Dench continúa participando en entrevistas y apariciones públicas.
Sus recientes declaraciones surgieron antes del lanzamiento de sus memorias, ¿Es demasiado tarde para huir?, libro que escribió junto al director teatral Brendan O’Hea.
Durante la conversación también recordó su profunda conexión con William Shakespeare, cuyas obras marcaron su vocación desde la infancia.
“Es su ritmo. Es el ritmo de tu corazón”, expresó sobre los sonetos del dramaturgo.
Respecto del envejecimiento y los cambios que enfrenta a sus 91 años, la actriz prefirió restarles protagonismo. “No hay mucho que decir al respecto. No pienso en ello”, concluyó.