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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Austria planea implementar un nuevo modelo de asistencia social que diferencia entre ciudadanos nacionales y solicitantes de asilo, condicionando el acceso total a prestaciones para estos últimos a requisitos de integración laboral, cultural y lingüística. Los ciudadanos austriacos con capacidad de trabajo recibirán 1.016 euros, mientras que los refugiados comenzarán con 861 euros y deberán demostrar esfuerzos de integración como aprender alemán y participar en cursos sobre valores democráticos. La reforma, sujeta a aprobación parlamentaria, busca que solo aquellos que hayan cotizado a la seguridad social o participen en programas de empleo reciban la totalidad de la ayuda, con recortes en caso de incumplimiento. Menores, discapacitados, pensionistas y cuidadores familiares no estarán sujetos a las exigencias laborales.

Austria proyecta introducir por primera vez un modelo de asistencia social que diferencia entre los ciudadanos nacionales y las personas con derecho a asilo, condicionando para estas últimas el acceso a la totalidad de las prestaciones al cumplimiento de requisitos de integración laboral, cultural y lingüística.

Según el proyecto de la enmienda a la correspondiente ley, consensuado por los tres socios de la coalición de Gobierno (conservadores, socialdemócratas y liberales), los ciudadanos austriacos con capacidad para trabajar percibirán un ‘importe base’ de 1.016 euros, mientras que los refugiados comenzarán con una prestación inicial inferior, fijada en 861 euros.

Para alcanzar los 1.016 euros, los beneficiarios de asilo deberán acreditar un esfuerzo de integración que incluye el aprendizaje del idioma alemán y la asistencia a cursos sobre los valores democráticos del país.

En cualquier caso, deberán cumplir una ‘fase de observación’ o periodo de espera obligatorio de cuatro meses antes de poder percibir dicho complemento.

Reforma aún debe ser aprobada por el parlamento

Según la reforma, que debe ser aún aprobada por el Parlamento para su prevista entrada en vigor el 1 de enero de 2027, el cobro del importe íntegro de la ayuda social dejará de ser automático para cualquier persona en edad de trabajar, independientemente de su nacionalidad.

Solo cobrarán la totalidad de la ayuda quienes demuestren haber cotizado previamente a la seguridad social o participen de forma activa en los programas y cursos del Servicio Público de Empleo (AMS).

En caso de no demostrar disposición para trabajar o incumplir los deberes de integración, la ayuda sufrirá un recorte inmediato de al menos el 25 %, pudiendo llegar a la suspensión total del subsidio.

Las exigencias de inserción laboral no se aplicarán a menores, personas con discapacidad no aptas para trabajar, pensionistas ni personas con cargas de cuidado familiar.

La ministra de Asuntos Sociales austriaca, la socialdemócrata Korinna Schumann, defendió las modificaciones previstas al presentarlas este jueves en Viena, destacando que el modelo busca tanto proteger como exigir. ‘Proteger, exigir, ofrecer oportunidades: este es el criterio con el que medimos esta reforma’, declaró la titular, citada por la agencia local APA.

‘La asistencia social no es una limosna, es la última red de seguridad. Esta red debe sostener a las personas cuando atraviesan dificultades’, agregó.