Para Jennifer Casatte, poder vivir en Miami, era un sueño que anhelaba lograr, pues tenía a su tía Susana viviendo en la ciudad. Sin embargo, Casatte, que nació en Hualpén, en la Región del Biobío, prefirió seguir el curso normal de sus trabajos, primero como técnica de educación parvularia y luego en el área de las telecomunicaciones, donde ingresó a una empresa donde pudo desenvolverse como ejecutiva de ventas y posteriormente como administrativa.
Si bien pudo avanzar en el escalafón laboral, una invitación de su tía Susana para emigrar a Estados Unidos, específicamente a Miami, la cautivó para intentar una nueva vida. En esta ciudad costera, que colinda con el océano Atlántico, Jennifer hizo todo lo posible para instalarse. “Mi tía me recibió un par de meses y luego me mandó a trabajar, ja,ja,ja”, cuenta con humor a BioBioChile.
Después de los primeros meses allá, Casatte se adaptó al clima tropical de la ciudad, que por su ubicación geográfica —ausencia de montañas y corrientes cálidas provenientes del Caribe— hace que Miami mantenga una temperatura que varía entre los 17 °C y los 32 °C durante todo el año. “Yo siempre soñé con venir a Miami, entonces, siempre me lo imaginaba todo muy celeste o muy verde, con los colores muy intensos y en realidad cuando llegué, era lo mismo que imaginaba”, revela la hualpenina. “Acá decimos que Miami no necesita filtro de colores”, añade.
En cuanto a la eterna fiesta y diversión que exuda la ciudad, la chilena cuenta que los habitantes de Miami, conocen cómo venderse al mundo. “Aquí las mujeres vamos a la discoteca, a cenar y a los yates, de modo gratis porque es un negocio mostrar los lujos”, sostiene Jennifer.
“Siento que Miami te entrega la vida de un millonario, pero sin serlo”, complementa.
Una ciudad que nunca duerme
“Los días empiezan a las 5 de la mañana, porque aquí la vida empieza temprano. Si tú te levantas a las 7 de la tarde, ya empiezas tarde”, aclara Casatte.
Respecto a los habitantes de Miami, la chilena destaca que en la urbe también conviven diferentes realidades. “Miami es bien diverso, porque hay muchos jóvenes, pero también hay muchas familias y muchos abuelitos”. “En Miami en sí, no hay tanto gringo, es supermulticultural, porque hay personas de todos los países. Está lleno de cubanos, de mexicanos, de personas morenas o blancas, es que Miami es súper diverso”, detalla.
Es más, la chilena cuenta que los deportes están a la orden del día. “Conocí a dos abuelitos que tienen 80 años cada uno y ellos todavía andan en bicicleta, porque acá se da mucho, por el clima”, indica.
“Aquí en la mañana, por ejemplo, tú ves pasando por la playa a toda la gente corriendo, en patines o en bicicleta. Además, hay tantos gimnasios al aire libre, es parecido al juego GTA”, afirma con gracia.
Por otro lado, la hualpenina expresa su alegría por lo segura que se siente en Miami. “La seguridad es muy buena, porque acá tú puedes caminar todo el día con tu celular en la mano”. “En Miami no existen los robos, tú puedes estar en la playa o en los restaurantes, porque yo dejo mis cosas en cualquier lado”.
“Una vez me acuerdo que se me perdió mi billetera y, como a los dos días, lo fui a buscar y estaba en el mismo local con todas mis cosas”, confidencia.
Vivir y trabajar en Miami
Casatte, asegura que Miami, ofrece muchas oportunidades para concretar un proyecto de vida, ya que con determinación, todo el esfuerzo se retribuye. “El país te lo da todo, o sea, tú teniendo un trabajo lo puedes lograr todo; auto, casa y lujos”, afirma Casatte a la presente redacción.
“Ganar dinero en dólares te facilita la vida, porque yo recuerdo que en Chile, cuando me compré mi primer iPhone, me demoré meses en pagarlo”, precisa. “Entonces acá no, aquí piensas que eso me lo gané en un día o lo puedo llegar a recuperar. En Estados Unidos, por su economía, puedes tener todo lo que hay”.
Es más, Jennifer resalta que el rubro de servicio tiene una alta demanda. “Actualmente trabajo como niñera. Ahora cuido a dos niñas que se fueron de vacaciones a España y entonces por eso tomé otro trabajo de housekeeping porque ahora que estoy sola, yo tengo que pagar renta. Entonces me tuve que buscar dos trabajos”, explica Jennifer, pues su novio Kevin recientemente fue deportado por las autoridades.
“Trabajando de niñera, ya puedes cobrar desde 20 dólares hacia arriba, o sea, lo mínimo ahora son 25 dólares por hora”. Mientras en su otro trabajo de housekeeping [que es la persona encargada de la limpieza, el orden y el mantenimiento de las instalaciones de hoteles] Jennifer expresa que es pesado, porque “es superrápido el servicio y tiene que ser supercorrecto, o sea, comparado con Chile, se limpia todo. Por ejemplo, tú tienes un cuarto, tú limpias los rodapiés, las lámparas, las paredes, porque no puede quedar nada sucio”.
“Acá todo es de lujo, donde tú vayas. Entonces, tiene que tener una limpieza buena”, advierte la chilena.
“Nadie se cree superior”
En referencia a nuestro país, Jennifer afirma que las personas de otras latitudes desconocen dónde queda Chile. “Yo he tratado con rusos y gente de otros países, y me dicen así como, ‘¿Qué es Chile?’ Así que muchos no saben qué es Chile. Mientras los latinoamericanos me dicen: ‘¿Por qué estás aquí si los chilenos no emigran?, si los chilenos vienen de vacaciones’ Porque ellos prácticamente dicen que Chile es el Estados Unidos de Latinoamérica”, enfatiza Casatte.
En estos días, Jennifer indica que migrar a Miami está bastante complicado, por las fuertes restricciones del país en torno a los inmigrantes. “Cuando me preguntan si yo recomiendo venir ahora, yo digo que no. Ahora, por experiencia propia, en este momento está complicado, porque te piden papeles para trabajar”. “Si no tienes documentos legales, no tienes trabajo”, remarca a BBCL.
Así las cosas, Casatte también tiene tiempo para felicitar el buen trato de los miamenses, ya que mantiene mucho respeto por los derechos de las personas. “En Chile pasaba mucho que los chilenos nos miramos en menos entre nosotros mismos. Es que se critica mucho la vestimenta o la mujer tampoco puede ser tan libre. Entonces, en comparación, Estados Unidos es un país bien libre. Por ejemplo, las mujeres que andan en traje de baño, no sienten miedo de que les vaya a pasar algo”.
A lo agrega, a modo de reflexión: “Tú puedes estar sentado al lado de un millonario y él jamás te va a mirar en menos”. “Lo que me llama la atención de acá es que nadie se cree superior, aunque tenga mucho, aunque no tenga nada, aquí toda la gente es igual”, explica.
Finalmente, Jennifer detalla que se siente realizada en la ciudad. “Todo lo que yo tenía en mente, lo hice”. “Me falta subir a un helicóptero”, revela sonriendo.