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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Una estudiante de 20 años, identificada como Jane Doe, denunció a siete miembros de la fraternidad Chi Phi de la Universidad de Cornell por drogarla y violarla durante horas en octubre de 2024. La joven relató que fue presionada para consumir ketamina y agredida sexualmente por varios hombres en la fraternidad. Tras abandonar la universidad, Doe denunció el caso ante la policía universitaria, pero solo dos acusados fueron expulsados.

Un mensaje enviado a la 1:42 de la madrugada en un chat grupal de Snapchat cambió para siempre la vida de una joven estadounidense. “Vaginas gratis, arriba”, decía el texto, escrito por un integrante de la fraternidad Chi Phi de la Universidad de Cornell, en la ciudad de Ithaca, en el estado de Nueva York. Minutos después, varios hombres subieron a la habitación donde ella se encontraba.

Esa noche de octubre de 2024 es el centro de una demanda civil que ha sacudido a una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos. Según relató una estudiante de 20 años, identificada bajo el seudónimo Jane Doe, fue drogada y violada durante horas por siete miembros de esa fraternidad, tal como consignó el diario El País en su cobertura del caso.

Una noche que terminó en horror

Según la denuncia, la joven había bebido alcohol esa noche en la casa de su sororidad (una organización estudiantil femenina similar a las fraternidades) y en un bar, acumulando unas diez bebidas antes de llegar a la casa de Chi Phi para visitar a un amigo que vivía ahí, según detalló CNN en Español.

Al llegar, ese amigo y otro miembro de la fraternidad le dieron más alcohol y la presionaron para que inhalara una sustancia que ella cree que era ketamina, un potente analgésico usado en medicina que en dosis recreativas puede provocar una fuerte sedación y dejar a la persona incapaz de reaccionar o defenderse.

Fue en ese estado que, según su relato, comenzó la agresión sexual. Fue entonces cuando se envió el mensaje al chat grupal titulado "Chi Phi Actives", invitando a otros miembros a sumarse. La demanda incluye una captura de pantalla de esa conversación como prueba.

La agresión, según la denuncia, se prolongó por varias horas, hasta cerca de las 5:45 de la madrugada. La joven aseguró que fue presionada para consumir más ketamina mientras era abusada por distintos hombres que fueron llegando al lugar.

“Fui brutalizada” por los 7 de Cornell

"Lo que viví a manos de quienes me violaron en la fraternidad fue la peor experiencia de mi vida. Fui brutalizada y me causó daño físico, pero quizás aún más importante, emocional", declaró Doe a CNN.

"Quiero recuperarme de este trauma, pero es extremadamente difícil. Afecta todos los aspectos de mi vida. Me perseguirá y formará parte de mí el resto de mi vida", agregó la joven, quien abandonó la universidad tras lo ocurrido.

La estudiante denunció el hecho ante la policía universitaria recién tres semanas después, el 8 de noviembre de 2024. Según su abogado, Thomas Giuffra, solo dos de los siete acusados fueron expulsados de Cornell, mientras el resto recibió sanciones menores como suspensiones o la posibilidad de escribir ensayos para atenuar su conducta, algo que la universidad niega rotundamente.

Ninguno de los siete jóvenes, ya conocidos en redes sociales como "los siete de Cornell", fue detenido ni enfrentó cargos penales en su momento.

La justicia reabre el caso

Tras conocerse la demanda civil, presentada el 16 de septiembre, el fiscal de distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, anunció que su oficina reexaminará el caso ante un jurado investigador. Explicó que las nuevas acusaciones son "radicalmente diferentes" a la declaración que la joven hizo a la policía hace dos años, cuando no mencionó haber sido drogada contra su voluntad.

Cornell, por su parte, aseguró en un comunicado que sí aplicó sanciones "consecuentes" a los involucrados, incluidas expulsiones y suspensiones, y calificó de "falsa" la versión de que las consecuencias fueron mínimas.

El caso reavivó un debate más amplio en Estados Unidos sobre la violencia sexual en universidades. Una encuesta de 2019 de la Asociación de Universidades de Estados Unidos (AAU), que consultó a casi 182 mil estudiantes de 33 planteles, encontró que una de cada cuatro mujeres había sufrido algún tipo de contacto sexual no consentido durante su vida universitaria.

El caso también generó reacciones públicas de figuras como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, quien habló de una "cultura de la violación" en instituciones de élite, y la actriz Florence Pugh, quien mostró su apoyo a la denunciante en redes sociales.

Por ahora, la fiscalía decide si finalmente presentará cargos penales.

¿Cómo hicimos esta nota?

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