“Dios no es un niño, ya lo hemos establecido. Dios está más allá de niño y niña“. Con esa frase, dicha desde el púlpito de una iglesia en pleno Upper West Side de Nueva York, el sacerdote episcopal Flourish Klink desató una tormenta que en pocas horas se tomó las redes sociales de Estados Unidos.
Klink es sacerdote de la Iglesia Episcopal, una rama del cristianismo protestante que se originó en Inglaterra y que en Estados Unidos suele tener posturas más liberales que otras denominaciones cristianas.
Durante un sermón reciente en la iglesia Christ & St. Stephen’s, Klink —quien se identifica como no binario— afirmó que Dios también lo es, y que fue una persona transgénero.
El momento quedó registrado en una transmisión en vivo que circuló primero en la red social X, generando una ola de reacciones que van desde la burla hasta la acusación de blasfemia.
Qué dijo el sacerdote
“Dios es no binario“, afirmó Klink ante la congregación, según reportó el diario estadounidense New York Post. Ser no binario significa no identificarse exclusivamente como hombre ni como mujer, sino en un espacio distinto o intermedio entre esas dos categorías tradicionales.
“Pero voy a ir más allá, y voy a decir que Dios también es trans“, agregó el religioso, quien pidió ser tratado con los pronombres “they/elle/hen” (una mezcla de fórmulas en inglés y sueco usada por algunas personas no binarias para evitar los pronombres tradicionales de género).
Klink explicó su razonamiento comparándolo con la experiencia de las personas transgénero, es decir, aquellas cuya identidad de género no coincide con el sexo que se les asignó al nacer.
“Cuando somos suficientemente grandes, nos damos cuenta de que eso no era correcto y que no somos, en nuestro ser más profundo, el género que todos pensaban que éramos. Una definición razonable de una persona trans, ¿cierto?”, preguntó a los fieles.
A partir de ahí, aplicó esa lógica al relato bíblico: “Cuando Dios, que como hemos establecido es no binario, nació en forma humana como nuestro Señor Jesucristo, María dijo: ‘Miren, un niño"”. Según él, ese fue el momento en que a Dios se le “asignó un género al nacer”, y “más adelante quedó claro que ese género no era el correcto”.
Klink remató la idea con una advertencia a su propia audiencia: “Si van a negar que Dios es trans, creo que van a estar negando la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y tengo algunas notas sobre eso“.
La resurrección como “prueba”
El sacerdote buscó respaldo para su tesis en los relatos bíblicos sobre la resurrección de Jesús, en los que sus discípulos —las personas más cercanas a él— no lo reconocieron de inmediato tras volver a la vida.
“Había algo diferente en Jesús”, dijo Klink, aunque reconoció que la Biblia no explica directamente en qué consistía ese cambio.
“La Biblia no nos dice por qué los mejores amigos de Jesús, sus discípulos, la gente que había caminado con él hasta el final de su vida, la gente que lo había enterrado en la tumba cuando era políticamente difícil hacerlo, y que seguía comprometida con él, no lo reconoció durante un buen rato“, planteó el religioso.
Klink admitió que no tenía cómo comprobar su teoría: “No sé con certeza, no estuve ahí. Pero basándome en todo lo demás que sé sobre Dios, tengo una idea. Creo que Jesús resucitó como su verdadero yo, que está más allá de lo masculino o lo femenino. Creo que Jesús no solo se transfiguró; creo que Jesús transicionó” (es decir, que cambió de género).
Críticas hacia el sacerdote en redes sociales
El sermón provocó una ola de críticas. “No entiendo cómo tantos cristianos se quedan de brazos cruzados y dejan que esto pase. ¿Dónde está el rechazo?“, escribió un usuario en redes sociales.
Otro apuntó directamente al relato bíblico: “María no dijo ‘miren, un niño’ y decidió su género. Esto es mentira. El ángel Gabriel dice: ‘Concebirás y darás a luz un hijo, y lo llamarás Jesús"”.
La publicación original en X terminó con una nota de la comunidad cristiana que citaba varios pasajes bíblicos que contradicen la tesis de Klink: “Antes de su nacimiento, durante su vida y después de que Jesús resucitó, siempre se le refirió como hombre”.
El caso del sacerdote vuelve a poner sobre la mesa una tensión que atraviesa a varias iglesias cristianas en Estados Unidos: cómo conciliar interpretaciones más progresistas sobre género e identidad con lecturas tradicionales de textos sagrados que, para millones de creyentes, no admiten ese tipo de relectura.