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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Los Testigos de Jehová han dado un giro histórico al permitir a sus miembros decidir individualmente sobre aceptar derivados sanguíneos de donantes externos, rompiendo con la prohibición total vigente desde 1945. Aunque la sangre completa sigue siendo tabú, las fracciones hemáticas principales ahora son consideradas "asunto de conciencia". Este cambio, comunicado por el Cuerpo Gobernante, ha generado debate sobre presiones externas y pérdida de membresía.

Los Testigos de Jehová, organización religiosa internacional de confesión cristiana que se aparta de las doctrinas tradicionales del cristianismo, acaban de dar nuevamente un giro histórico y modificaron su postura oficial en relación con las transfusiones de sangre.

Ahora, la cúpula dirigencial anunció que dejará a la “conciencia individual” la decisión de aceptar los cuatro derivados hemáticos principales (glóbulos rojos, plaquetas, plasma y crioprecipitado) por parte de donantes externos, marcando un hito histórico de profundas consecuencias éticas en la comunidad.

El veto absoluto rige desde 1945 y durante más de ocho décadas condicionó procedimientos quirúrgicos urgentes, lo que derivó en complejas batallas legales y dilemas de vida o muerte.

Vale recordar que recién en marzo pasado los Testigos de Jehová ya habían actualizado su política y permitieron que sus miembros pudieran extraerse su propia sangre, almacenarla y “recibirla de vuelta” en procedimientos médicos.

Testigos de Jehová aceptan un tipo de transfusión de sangre

La noticia se dio por medio de un comunicado oficial emitido por el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, el máximo órgano de gobierno del grupo con sede en Nueva York, que establece una distinción clave: la sangre completa continúa estando prohibida como símbolo sagrado de la vida.

Sin embargo, en el caso de fracciones y componentes principales procedentes de donantes externos, pasa a ser considerado “un asunto de conciencia” de cada creyente.

Al respecto, el teólogo e investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (Ries), Luis Santamaría del Río se mostró escéptico ante este cambio histórico y afirmó a Perfil que estas flexibilizaciones responden más a presiones judiciales internacionales, pérdida de membresía y reclamos de asociaciones de exmiembros que a un cambio real en el carácter jerárquico de la cúpula.

Añaden que las reestructuraciones dogmáticas bajo el concepto de recibir “nueva luz” o una “nueva claridad divina” son un mecanismo habitual con el que la dirección renueva sus normas a lo largo de las décadas (como la reciente permisividad del uso de barba o la vestimenta femenina).