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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La modelo argentina Nicole Neumann ha sorprendido al confesar en la televisión trasandina que sigue amamantando a su hijo de 2 años, desatando opiniones divididas. Aunque no hay contraindicaciones médicas demostradas, estudios señalan que la lactancia prolongada puede ofrecer beneficios tanto nutricionales como emocionales para la madre y el niño. La OMS no establece un límite para la lactancia y destaca la importancia de continuarla según el deseo de ambos. Desde la psicología, se destaca que la lactancia prolongada se asocia con un mejor desarrollo cognitivo y emocional en los niños, además de beneficios para la salud mental de las madres.

La modelo argentina Nicole Neumann, conocida en Chile entre las décadas de los 90 y principios de los 2000, sorprendió en la televisión trasandina al confesar que sigue amamantando a su hijo de 2 años.

A pesar de que sus dichos han dado que hablar, dar pecho a un niño después de los dos años no tiene contraindicaciones médicas comprobadas según la evidencia científica disponible. Además, puede seguir aportando beneficios nutricionales y emocionales tanto al niño como a la madre, dicen los estudios.

Nicole Neumann y el debate por la leche materna

Nicole Neumann estuvo como entrevistada en el programa “Otro día perdido” (El Trece) cuando reveló una complicación que está viviendo en la maternidad con su hijo menor, Cruz.

En medio de la entrevista, la modelo lanzó una frase que dejó boquiabierto al conductor Mario Pergolini y a todo su equipo, contando su dificultad para dormir por tener que amamantar a su pequeño de 2 años.

Incluso, narró por qué no puede dejar de hacerlo: “Me dice ‘tetita’ y ‘ahora quiero la del otro lado’. Le digo que solo para dormir y me pide ‘un poquitito’”.

“Mi psicólogo me dice que está muy grande. Todos me dicen que tengo que sacarle la teta ya. Es un tema mío también, lo re asumo. Por ahora voy charlando”, admitió no poder avanzar con ese desapego.

Finalmente, contó que ella ya tuvo conversaciones con su hijo por esta situación: “Nadie lo apoya, incluso a él le da vergüenza cuando están las hermanas presentes y dice ‘no mires, no mires’, se pone la teta y se tapa la cara”, explicó la modelo, tomándoselo con humor.

¿Qué dice la ciencia de amamantar tras los dos años?

Dar pecho a un niño después de los dos años no tiene contraindicaciones médicas comprobadas y, según la evidencia científica disponible, puede seguir aportando beneficios nutricionales y emocionales tanto al niño como a la madre.

Así lo plantea una revisión reciente publicada en la revista científica Nutrients, que reunió 190 estudios sobre lactancia materna y su impacto en el desarrollo infantil y el bienestar materno.

Los autores destacan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no fija un límite máximo para la lactancia: recomienda continuarla “todo el tiempo que la madre y el niño deseen”, incluso más allá de los 24 meses.

¿Es seguro amamantar después de los dos años?

No hay pruebas de que la leche materna se vuelva insuficiente después de los primeros meses —y que los niños amamantados por más tiempo no muestran déficits de crecimiento, dice la evidencia.

Incluso durante el segundo año de vida, la leche materna sigue aportando vitamina A, proteínas, grasas y anticuerpos que protegen contra infecciones, algo especialmente relevante en contextos donde la alimentación complementaria es de menor calidad.

Sin embargo, una revisión sistemática publicada en la revista brasileña Cadernos de Saúde Pública encontró que los estudios sobre los efectos de amamantar más de dos años en el crecimiento infantil son escasos y muestran resultados contradictorios.

Algunos hallaron mejor desarrollo físico, otros no encontraron diferencias e incluso uno detectó menor peso en niños de hogares pobres que seguían lactando, posiblemente por factores socioeconómicos asociados y no por la lactancia en sí.

Lo que dice la psicología sobre la lactancia prolongada

Desde la psicología, el panorama es más consistente. Una revisión publicada en la revista alemana Bundesgesundheitsblatt muestra que la lactancia —incluida la prolongada— se asocia con mejor desarrollo cognitivo, mayor capacidad de atención a emociones positivas y menor riesgo de conductas antisociales en la infancia.

Gran parte de este efecto se explica por dos vías: los ácidos grasos de cadena larga presentes en la leche materna (como el DHA), que favorecen la formación de las capas protectoras de las neuronas, claves para que el cerebro transmita señales de forma más rápida y eficiente; y la oxitocina, conocida como “la hormona del amor”, que se libera durante la succión y el contacto piel con piel, y que favorece el vínculo afectivo y regula el estrés del bebé.

La revisión agrega que, psicológicamente, dejar de amamantar también implica un proceso emocional relevante tanto para el niño como para la madre. El niño asocia el pecho con seguridad y calma, por lo que los expertos recomiendan que el destete sea gradual para minimizar el estrés y los cambios de ánimo, tanto en el pequeño como en la madre, cuyo cuerpo experimenta variaciones hormonales bruscas de oxitocina y prolactina al finalizar la lactancia.

Asimismo, la misma revisión señala que las mujeres que amamantan tienen menor riesgo de sufrir depresión posparto, hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares en el largo plazo, además de una recuperación más rápida del útero tras el parto.

¿Cómo hicimos esta nota?

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