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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La lactancia materna es clave para el desarrollo del bebé, ya que la composición de la leche varía según la dieta y momento del día, siendo nutritiva incluso después de los seis meses. Regresar al trabajo no implica abandonarla, pues con planificación y apoyo se puede mantener. Es normal que los bebés se alimenten varias veces al día y que pida pecho frecuentemente. La lactancia no solo alimenta, también brinda calma y seguridad. Se pueden corregir dolores persistentes con ayuda especializada. Además, la leche se adapta a las necesidades del bebé y fortalece el vínculo madre-hijo, favoreciendo la seguridad emocional.

La lactancia materna es una de las prácticas más recomendadas para favorecer la salud y el desarrollo durante los primeros meses de vida. Sin embargo, pese a la evidencia científica, todavía persisten creencias que pueden generar dudas e incluso llevar a algunas madres a interrumpirla innecesariamente.

Lejos de ser un conducto transparente que traslada todo lo que la mamá ingiere, la leche materna es un fluido dinámico y su composición varía según la dieta, la etapa de la lactancia e incluso la hora del día.

Mitos y verdades de la lactancia materna

Uno de los principales mitos sostiene que la leche materna deja de ser nutritiva después de los seis meses. Esto es falso: aunque desde esa etapa los bebés necesitan complementar su alimentación, la leche continúa aportando nutrientes, energía y componentes inmunológicos.

De hecho, según María Teresa López, pediatra neonatóloga de Clínica INDISA, puede cubrir una parte importante de las necesidades energéticas durante el segundo semestre de vida y seguir entregando protección frente a infecciones.

También es incorrecto pensar que regresar al trabajo implica necesariamente abandonar la lactancia. Con planificación, extracción y una adecuada conservación de la leche, es posible mantenerla después de retomar las actividades laborales.

En este proceso, el apoyo de la familia y del lugar de trabajo puede resultar determinante, agrega Christian Restrepo, profesor e investigador del Instituto Latinoamericano de la Familia (ILFARUS).

Los bebés necesitan alimentarse varias veces al día

Otro error frecuente es interpretar que un bebé que pide pecho constantemente no está recibiendo suficiente alimento. Los recién nacidos tienen una capacidad gástrica reducida y, por ello, necesitan alimentarse varias veces durante el día.

Además, amamantar no responde exclusivamente al hambre: también proporciona calma, contacto físico y seguridad, aseguran.

Por otro lado, el dolor permanente tampoco debe asumirse como una característica inevitable de la lactancia. Aunque puede existir sensibilidad durante los primeros días, las molestias persistentes suelen relacionarse con problemas de posición o acople que pueden ser corregidos con apoyo especializado.

Del mismo modo, una baja producción de leche no necesariamente significa que se deba suspender el amamantamiento, ya que en determinadas situaciones puede mejorar mediante una técnica adecuada y una mayor frecuencia de las tomas.

Los beneficios de la lactancia materna

Los beneficios de la lactancia van mucho más allá de la nutrición. “Su composición se adapta a las necesidades del bebé, aporta anticuerpos que ayudan a protegerlo frente a distintas infecciones, favorece su crecimiento y desarrollo, y entrega contención y seguridad al lactante durante los primeros meses de vida”, explica Natalia Arechaga, matrona y asesora de lactancia de Clínica Universidad de los Andes.

Para la madre también existen beneficios. El amamantamiento favorece la recuperación después del parto y se relaciona con un menor riesgo de cáncer de mama y ovario. Además, puede contribuir al bienestar emocional y favorecer la cercanía entre madre e hijo.

“Muchas de estas dificultades están relacionadas con la posición o la técnica del acople, y pueden resolverse con una evaluación oportuna”, señala Arechaga.

Además, “pedir ayuda a tiempo permite cuidar a la madre, verificar que su hijo se esté alimentando adecuadamente y que tenga un incremento de peso adecuado”, explica la experta.

Un vínculo que va más allá del pecho

El contacto que se produce durante la lactancia también puede favorecer el desarrollo de un vínculo afectivo seguro.

El contacto piel con piel, las miradas, la calma y la respuesta sensible ante las necesidades del bebé constituyen experiencias que contribuyen a su seguridad emocional.

“La salud mental comienza mucho antes de que un niño pueda hablar. Se construye en las primeras relaciones, cuando un adulto responde de manera sensible a sus necesidades y le entrega seguridad”, explica María de los Ángeles Paul, presidenta de la Rama de Salud Mental de SOCHIPE.

“La lactancia es una oportunidad privilegiada para fortalecer ese vínculo”, añade la especialista.

No obstante, los expertos enfatizan que amamantar no es la única manera de desarrollar un apego seguro: Sostener al bebé, alimentarlo en brazos, hablarle, mecerlo y responder afectuosamente a sus necesidades también permiten construir relaciones de confianza cuando la lactancia no es posible.