VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En el atentado con gas sarín en el metro de Tokio en 1995, la secta Aum Shinrikyō mató a 14 personas y dejó miles heridas. Este suceso desencadenó medidas de seguridad extremas, como la retirada de papeleras por temor a esconder explosivos. Aunque los ataques del 11 de septiembre de 2001 reforzaron estas acciones en todo el mundo, Japón ha mantenido la reducción de papeleras por décadas. Algunos municipios, como Kioto, disminuyeron aún más las papeleras para fomentar el cuidado de la basura. La limpieza en Japón se debe a campañas educativas, normas sociales y diseño urbano disuasivo.

Eran las 8 de la mañana del 20 de marzo de 1995 y el metro de Tokio (Japón) estaba repleto, como todos los días de semana. Nadie imaginaba que ese trayecto rutinario terminaría con vagones llenos de personas convulsionando, tosiendo sangre y desplomándose en los andenes.

Miembros de la secta Aum Shinrikyō habían perforado con paraguas bolsas plásticas cargadas con gas sarín, un potente agente químico usado como arma de guerra, y las dejaron liberarse en tres líneas del metro durante la hora punta. El ataque, según recoge la BBC, mató a 14 personas y dejó a miles más heridas.

El pánico que dejó a Tokio sin basureros

El atentado sembró el terror en una ciudad que hasta entonces se sentía inmune a ese tipo de violencia. La respuesta de las autoridades fue inmediata: retirar o cerrar papeleras en estaciones y calles, por temor a que se usaran para esconder nuevos explosivos o agentes químicos.

Así lo explica la profesora de historia Eiko Maruko Siniawer, autora de un libro sobre el consumo en el Japón de posguerra, quien señala marzo de 1995 como el punto de inflexión clave en la relación de los japoneses con la basura pública, según recoge un reportaje.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos reforzaron después esa lógica de seguridad en todo el mundo, y en Japón las papeleras nunca volvieron a instalarse con la misma densidad de antes.

Pero treinta años después, la seguridad por sí sola ya no alcanza para explicar por qué las calles de Tokio siguen prácticamente sin basureros ni basura.

De la seguridad a la política pública

Desde la década de 2000, algunos municipios japoneses decidieron reducir aún más las papeleras a propósito, para empujar a la gente a llevarse su basura a casa, según explica Aya Yoshida, investigadora del Instituto Nacional de Estudios Ambientales de Japón.

Yoshida cuenta que en Kioto el número de papeleras callejeras se redujo a más de la mitad a partir de 2011, luego de que vecinos empezaran a botar basura doméstica en ellas y se acumularan residuos alrededor, encareciendo su mantención.

Pero Yoshida advierte que sería un error atribuir la limpieza de Japón únicamente a un supuesto orden nacional innato. Detrás hay décadas de campañas contra el abandono de basura, educación pública y diseño urbano pensado para disuadir a la gente de ensuciar.

A eso se suma el meiwaku, la norma social que empuja a evitar causar molestias a los demás, y un hábito cotidiano poco visto en otros países: en Japón no es común comer mientras se camina, así que la gente genera menos basura cuando está fuera de casa.

Turistas con la basura en la mano

Quienes sí notan el problema son los turistas, que después de comprar bebidas y snacks en una tienda de conveniencia terminan cargando sus envases por horas sin encontrar dónde botarlos. La guía turística Junko Yokoo dice que muchos visitantes se quejan al principio, pero terminan adaptándose al ver calles impecables.

Las papeleras, eso sí, no desaparecieron del todo: siguen existiendo en las estaciones de tren, muchas veces como recipientes transparentes junto a los torniquetes, vigilados por cámaras o personal.

Este mes la estación de Shinjuku, una de las más transitadas del mundo, comenzó a probar robots papeleras móviles que recorren los andenes recogiendo residuos, quizás la solución más futurista a un problema que nació de una tragedia.

Tres décadas después del atentado con gas sarín, Tokio sigue sin papeleras en casi ninguna esquina. Y sin embargo, sus calles siguen estando entre las más limpias del planeta.

¿Cómo hicimos esta nota?

Esta nota fue redactada con la inteligencia artificial de Claude (Anthropic). El periodista investigó preliminarmente, seleccionó las fuentes y las entregó a Claude para su redacción usando como referencia el estilo de escritura del autor. Luego el periodista revisó la nota, realizó ediciones y verificó sus fuentes.