Tras décadas de denuncias por abandono y deficiencias graves en sus servicios públicos, Nueva Tabarca, la isla más pequeña de España, inició los trámites administrativos para independizarse de Alicante, ciudad continental a la cual pertenece administrativamente.
La isla está ubicada a unos ocho kilómetros del cabo de Santa Paola y a poco más de veinte km de Alicante. Cuenta con apenas una franja de 450 metros de ancho y con un padrón oficial de 51 habitantes permanentes.
A pesar de la poca gente que vive en Tabarca, durante los veranos su puerto puede recibir hasta 5 mil turistas, lo que hace colapsar su territorio, dice el medio local, El Español.
Tabarca, la isla más pequeña de España
De acuerdo a Perfil, los residentes de Tabarca canalizaron la solicitud formal mediante la Asociación de Vecinos Isla Plana, la organización que representa a la población en su histórico reclamo por mayor autonomía.
El detonante de la medida responde al prolongado colapso de la infraestructura del territorio y a la falta de cobertura de necesidades prioritarias, afirman los vecinos.
Para graficar, explican que el servicio médico de la isla opera solamente unas pocas horas al día, mientras el sistema de limpieza efectivo para contener la marea turística se encuentra ausente.
Mucho turista, pero poca ganancia
Los isleños sostienen que el ayuntamiento alicantino percibe cuantiosos ingresos fiscales por la explotación comercial y turística del territorio, pero devuelve una fracción insignificante en obras de mantenimiento e inversión pública.
Entre los principales argumentos presentados destaca la crisis de aguas servidas, dado que la localidad carece de una planta depuradora adecuada.
Pero, por su parte, desde la administración municipal de Alicante argumentaron que los costes operacionales de prestar servicios en un territorio peninsular superan ampliamente la recaudación local.
El mecanismo legal de Tabarca para independizarse
El procedimiento elegido para concretar la segregación es la figura jurídica de Entidad Local Menor, un estatus que otorgaría al archipiélago un gobierno local propio y competencias directas sobre su presupuesto.
El primer paso formal consiste en la recolección de firmas de la mayoría para avalar la constitución de la comisión promotora que elevará un documento justificativo al gobierno autonómico.
De obtener la aprobación de las autoridades, la isla gestionará de forma directa competencias clave como el alumbrado público, la conservación de caminos, las licencias menores y la recolección de residuos urbanos, independizándose del control operativo del ayuntamiento continental.