Donald Trump recibió a Xi Jinping en la Casa Blanca. El líder chino llega a Estados Unidos luego de 10 años, en medio de un momento especialmente crucial entre las dos naciones, distanciadas por temas geopolíticos y comerciales.
Pese a esto, los mandatarios eligieron un tono conciliador al hablar ante los medios de comunicación.
Palabras de Trump y Xi
“Desde mi primera elección, en 2016, el presidente Xi y yo hemos forjado una amistad verdaderamente extraordinaria, construida sobre el respeto mutuo y los intereses vitales de nuestros pueblos”, afirmó Trump durante la ceremonia de recepción del mandatario chino y de su esposa, Peng Liyuan.
El republicano subrayó que Xi es el primer presidente chino en realizar dos visitas de Estado a Washington, después de la que efectuó en 2015, durante el mandato de Barack Obama.
Trump también llamó a profundizar la relación entre ambos países, que, según dijo, fueron “aliados” durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos cooperó con las fuerzas chinas frente a la ocupación japonesa.
“Así como nuestros pueblos trabajaron juntos para ganar aquella guerra, el presidente Xi y yo seguiremos trabajando juntos para forjar un futuro mejor para nuestras dos naciones. Gracias una vez más por realizar esta visita histórica y bienvenidos a los Estados Unidos de América”, manifestó.
Por su lado, Xi Jinping indicó que: “China y los Estados Unidos no deben cruzar la línea del conflicto y la confrontación. Hay que fortalecer la comunicación y cooperar con sinceridad”.
“No tenemos que evitar hablar de competencia, pero esta debe ser sana y mantenerse dentro de límites razonables. Debe tratarse de una carrera para ponernos al nivel del otro, no de una lucha en la que uno gana y el otro pierde”, afirmó el mandatario chino, que dijo que los intereses bilaterales “están profundamente entrelazados y existe un amplio margen” para colaborar.
Xi instó a las Fuerzas Armadas de los dos países a “mantener un diálogo regular y mejorar los mecanismos de comunicación y prevención de crisis”, e insistió en que es posible superar la trampa de Tucídides, una conjetura que se ha vuelto popular para analizar la rivalidad geopolítica entre China y Estados Unidos, y que describe una aparente tendencia a la guerra con base en que un estado hegemónico ve amenazado su liderazgo por otro.
“Puede que la cooperación entre China y Estados Unidos no resuelva todos los problemas del mundo, pero sin ella sería difícil solucionar muchos de los desafíos globales. China mantiene sus puertas abiertas de par en par y acoge a las empresas estadounidenses que deseen invertir y hacer negocios allí. Esperamos que las empresas chinas reciban un trato justo aquí, en Estados Unidos”, afirmó Xi, que ha venido acompañado de representantes de empresa como BYD, Xiaomi o Alibaba.