En unos pocos millones de años, dos trozos de planeta que hoy conviven bajo Italia terminarán de separarse para siempre. Así lo explica un estudio científico que ayuda a entender por qué los Apeninos —la cordillera que recorre Italia como una espina dorsal— tiemblan tanto.
El hallazgo, publicado en la revista Communications Earth & Environment, descubrió que la parte inferior de la corteza terrestre, bajo los Apeninos, se está despegando y hundiéndose en el manto —el material más profundo y caliente del planeta—, en un proceso llamado delaminación.
Para entender, es como si una cortina pesada se estuviera separando lentamente de la pared donde cuelga, arrastrando solo su capa inferior hacia abajo mientras la de arriba queda casi fija.
Ese desprendimiento avanza de forma continua, como si fuera un cierre (cremallera) que se va abriendo poco a poco a lo largo de toda la cordillera: por eso los autores del estudio bautizaron el fenómeno como “unzipping” (desabrochar, en inglés). Y es precisamente esa “abertura” progresiva, y no el choque clásico entre placas, la que actualmente concentra la mayoría de los terremotos de la región, según el estudio.
Un rompecabezas geológico de 50 millones de años
Desde hace unos 50 millones de años, la placa africana empuja hacia el norte contra la placa euroasiática, comprimiendo la corteza terrestre en la zona del Mediterráneo. Ese choque hizo que un antiguo océano, el Tetis, se hundiera lentamente en el manto bajo los Apeninos.
Curiosamente, ese empuje no solo generó compresión: también creó zonas donde la corteza se estiró y adelgazó, formando dos cuencas marinas, la más reciente de ellas el mar Tirreno, hace unos 10 millones de años.
Hasta ahora no estaba claro qué fuerza exacta sostenía ese doble comportamiento —comprimir por un lado y estirar por el otro— en la misma región.
Para poder salir de la duda, el equipo de investigación combinó datos sísmicos, mediciones satelitales y de GPS con modelos del movimiento de placas para rastrear qué ocurre bajo la superficie italiana.
“Estamos experimentando la fase más tardía de la subducción, y la tectónica está impulsada por un motor diferente, que es esta descompresión”, explicó Stefano Tavani, de la Universidad de Florencia, quien lidera un hallazgo, a Livescience.
La subducción es el proceso en que una placa de corteza oceánica se hunde bajo otra continental, algo parecido a una alfombra que se desliza debajo de otra al chocar contra una pared.
Un fenómeno que no es exclusivo de Italia
Aunque el estudio no menciona a Sudamérica, sus autores señalan que procesos similares de retroceso y delaminación de placas ocurren en otras zonas de subducción “madura” del planeta, como la fosa helénica al sur de Grecia.
“Podrían aplicarse a otros sistemas”, dijo Tavani, “porque, en definitiva, se trata de una tectónica de placas en una fase muy avanzada”, el mismo tipo de proceso, salvando las distancias, que rige el contacto entre la placa de Nazca y la Sudamericana, motor de los grandes sismos en Chile.
Un dato aparte: los investigadores calculan que, tras esta delaminación, el espesor “elástico” de la corteza bajo la zona afectada se redujo a apenas una fracción —entre un quinto y un quinceavo— del que tiene la corteza intacta vecina, lo que explica por qué el terreno se dobla y se levanta de forma tan abrupta justo en esa franja.
Con el tiempo, cuando la corteza inferior termine de desprenderse por completo, ambas placas quedarán fusionadas y ese motor sísmico particular se apagará.
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