VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Las Cuentas Nacionales del Banco Central revelan que en el segundo trimestre de 2026, el PIB nacional decreció un 0,2%, con siete de las 16 regiones mostrando caídas. Factores como las lluvias y problemas en la minería del cobre influyeron en este panorama. La producción cuprífera afecta a diversas cadenas de actividad y se espera una recuperación lenta que dependerá de nuevas inversiones. En regiones como Antofagasta, el litio compensó la baja del cobre, mientras que en O’Higgins, la minería y otros sectores económicos sufrieron contracciones.

Los resultados preliminares de las Cuentas Nacionales del Banco Central muestran un escenario dispar para las economías regionales durante el segundo trimestre de 2026.

En ese periodo, el Producto Interno Bruto (PIB) registró una contracción de 0,2% a nivel nacional, mientras siete de las 16 regiones anotaron caídas.

Para Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes), parte de este comportamiento puede explicarse por factores externos, entre ellos los efectos de las lluvias registradas en distintas zonas del país.

A ello se suma la situación de la minería del cobre, marcada —según explica— por el envejecimiento de algunos yacimientos, mayores costos de extracción y postergación de inversiones.

“La situación de la producción de cobre está marcada por minas más antiguas, mayores costos de extracción e inversiones que se han postergado”, señala Román.

El académico advierte que el menor dinamismo de la producción cuprífera no afecta únicamente a las compañías mineras, sino que también genera efectos sobre una amplia cadena de actividades relacionadas.

“Cuando el cobre baja la producción, eso tiene una serie de efectos también en un montón de proveedores, en contratistas, en la actividad portuaria, en la actividad logística, en la distribución, y por supuesto afecta completamente a la economía”, explica.

Un escenario distinto entre las regiones mineras

El desempeño de la actividad minera no ha sido homogéneo entre las principales regiones productoras.

En Antofagasta, por ejemplo, la menor producción de cobre ha sido parcialmente compensada por el comportamiento de la industria del litio.

“Antofagasta también ha tenido un periodo muy bueno producto del litio, que ha tenido producciones históricas que de alguna manera han compensado la baja producción del cobre en la gran minería del cobre”, afirma Román.

En Atacama, en tanto, el académico destaca el desempeño de una actividad minera más concentrada en minerales distintos del cobre, lo que habría contribuido a un mejor resultado regional.

“Eso ha andado muy bien y, por lo tanto, el panorama ha sido mejor, ha sido más bien al alza”, sostiene.

La situación es diferente en O’Higgins, región donde se encuentra la mina El Teniente. Allí, al menor desempeño de la minería del cobre se sumaron retrocesos en otras actividades económicas.

“No sólo por la minería del cobre, que se ha contraído muchísimo, sino que también ha habido efectos en contracción en el comercio y otros servicios”, explica el académico.

Recuperación minera requerirá nuevas inversiones

De cara a los próximos años, Román plantea que la recuperación de los niveles de producción minera dependerá, entre otros factores, de la capacidad de generar condiciones que permitan aumentar la inversión tanto nacional como extranjera.

Sin embargo, advierte que la recuperación de la actividad no será inmediata y que el proceso podría extenderse durante un periodo prolongado.

“Esta reconversión, este volver a tener los niveles de producción de hace algunos años, va a tomar muchos meses y quizás muchos años”, sostiene.