El acoso escolar no siempre se expresa en golpes o insultos.
Dejar sistemáticamente a un compañero fuera de los juegos, ignorar sus opiniones o hacerle el vacío son situaciones que pueden pasar inadvertidas para los adultos, y quienes las viven no siempre se atreven a contarlas por temor a que una intervención empeore las cosas.
“Lo más preventivo que podemos recomendar a los padres es mantener una comunicación fluida con sus hijos y conocer sus intereses”, señala Marcela Solar, encargada del área de Psicología del Colegio Inglés Católico de La Serena, de cara al Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela.
Cómo reconocer si a tu hijo lo excluyen en el colegio
La profesional explica que también es necesario observar cómo se relacionan los compañeros y reconocer las dinámicas de exclusión que pueden desarrollarse dentro del propio grupo de amigos. “La mirada no es solamente al niño, sino al grupo”, sostiene.
A partir de sus recomendaciones, estas son cinco claves para las familias:
1. Conversar y escuchar sin juzgar, generando confianza. Conocer sus intereses y amistades ayuda a construir confianza para que puedan pedir ayuda.
2. Preguntar por su experiencia, sin presionar. Tener conversaciones de situaciones cotidianas: “¿Qué te gustó de lo que pasó hoy?, más que ¿Con quién jugaste hoy?” o “¿Cuál fue el momento más divertido/ difícil /desafiante del día, en vez de “¿Cómo te trataron los demás? permiten abrir conversaciones sobre sus relaciones.
3. Observar cambios de comportamiento. Retraimiento, irritabilidad, tristeza, menor participación, ganas de no ir al colegio, merecen atención, aunque por sí solos no confirman acoso.
4. Atender cambios en sus rutinas o síntomas físicos. Variaciones en el sueño, la alimentación, dolores de cabeza, estómago u otros pueden advertir que están enfrentando alguna dificultad.
5. Compartir las preocupaciones con el colegio. Coordinarse con el profesor jefe y los equipos de apoyo permite comprender el contexto y acordar cómo acompañarlos.
Desde el área de Convivencia del colegio destacan que este aprendizaje requiere continuidad durante el año, mediante espacios de reflexión, escucha y participación. El objetivo es que los estudiantes desarrollen empatía, autorregulación y capacidad para colaborar. Como plantea Marcela Solar, el propósito es construir “una cultura de los buenos tratos, una cultura de una convivencia escolar positiva”.