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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Según la División de Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud, en Chile los suicidios aumentan desde septiembre hasta enero, alcanzando picos en diciembre y enero. Parlamentarios ofician al Metro de Santiago por 6 suicidios en 7 días. Expertos señalan que en primavera aumenta el riesgo suicida debido a cambios biológicos, presión social y factores como aislamiento y expectativas de bienestar. La "primavera gris" o depresión estacional combina elementos biológicos y sociales, afectando a personas con depresión. El aumento de luz solar puede incrementar la energía física pero no siempre emocional, aumentando el riesgo. La presión social de sentirse bien en primavera puede generar frustración y aislamiento, especialmente en adolescentes.

Si necesitas ayuda psicológica especializada o conoces a alguien que la requiera, el Ministerio de Salud tiene un teléfono de ayuda atendida por profesionales todos los días del año y las 24 horas, marcando desde celulares el *4141. Además, puedes recurrir a Salud Responde en el 600 360 7777. Las personas sordas pueden recibir asistencia ingresando a este enlace.

De acuerdo a la División de Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud, septiembre es el mes en que comienza a aumentar el número de suicidios en Chile, “manteniendo niveles altos hasta noviembre y alcanzando los niveles más altos en los meses de diciembre y enero”.

Para graficar, parlamentarios oficiaron al Metro de Santiago, ya que en solo 7 días del mes, hubo 6 personas que se quitaron la vida dentro de sus dependencias. En tanto, solo como ejemplo, una joven fue encontrada muerta en el baño de un mall, y se sospecha de un suicidio que conmocionó a los ciudadanos.

¿Por qué aumentan los suicidios en primavera?

Los expertos coinciden en que el aumento del riesgo suicida en primavera es multifactorial: intervienen cambios biológicos, mayor energía y alteraciones del sueño, junto con presión social, aislamiento y expectativas de bienestar, factores que pueden agravar la vulnerabilidad de personas con depresión.

El fenómeno, según Ariela Rebolledo Cabrera, psicóloga clínica de MindPlace Clínica Bupa Santiago, está documentado tanto en el hemisferio norte como en el sur y tiene un carácter multifactorial. “Es importante aclarar que ningún factor por sí solo ‘causa’ el aumento. Se trata de una interacción entre biología, historia clínica previa y contexto psicosocial”, explica.

En la misma línea, Renzo Menéndez, jefe de la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica de Clínica RedSalud Vitacura, explica que el aumento de suicidios y cuadros depresivos en primavera, fenómeno conocido como “primavera gris” o depresión estacional, “responde a un conjunto de factores multifactoriales que combinan elementos biológicos y sociales”.

Los cambios biológicos que explican el fenómeno

Uno de los elementos centrales es el aumento de las horas de luz. “Estos cambios bruscos en la señal lumínica pueden desestabilizar el estado de ánimo en personas vulnerables, especialmente durante la fase de transición”, señala Rebolledo, debido a las modificaciones en los ritmos circadianos y en la producción de melatonina y serotonina.

“La primavera implica alteraciones en la luminosidad que afectan el fotoperiodo y el ciclo circadiano. Estos cambios pueden desencadenar o agravar episodios depresivos en personas que tienen predisposiciones genéticas o trastornos del ánimo de base”, sostiene Menéndez.

Rebolledo agrega que “algunos estudios asocian el alza de temperatura con mayor irritabilidad, impulsividad y activación fisiológica”. A esto se suman cambios en el sueño, alimentación y actividad física, que “pueden traducirse en desajustes del ánimo antes de que este termine de estabilizarse”.

La paradoja del invierno y la primavera

Uno de los aspectos más llamativos es que una persona puede atravesar el invierno con una depresión y, paradójicamente, enfrentar un mayor riesgo cuando llega la primavera. Rebolledo explica que “en los cuadros depresivos, la energía y la motricidad suelen recuperarse antes que el ánimo y la desesperanza”.

Durante los meses fríos, “una persona con síntomas depresivos graves puede tener tan poca energía que no logra organizar ni ejecutar un acto suicida”. Sin embargo, con la llegada de la primavera, “aumenta la activación psicomotora —duerme distinto, se mueve más, tiene más impulso— pero el pensamiento depresivo y la desesperanza no siempre mejoran al mismo ritmo”.

“Esa ‘energía sin alivio emocional’ es lo que incrementa el riesgo”, advierte la especialista. Menéndez plantea una explicación similar: durante el invierno, la depresión puede presentar “una marcada falta de energía y voluntad que limita la capacidad de actuar”, mientras que el aumento de luz solar modifica los niveles de serotonina y proporciona un “impulso físico”.

La presión social de sentirse bien

Pero la explicación no se limita a la biología. Para Menéndez, existe “una cierta presión social inherente a la primavera que exige sentirse bien, estar más activo y socializar”. Para una persona con depresión, agrega, “es difícil integrarse a esta energía general”, lo que puede generar frustración y profundizar el aislamiento.

Rebolledo coincide y advierte que el contraste entre pensar “debería sentirme mejor” y no conseguirlo “puede intensificar sentimientos de fracaso o desesperanza”. En Chile, además, la primavera coincide con evaluaciones escolares y universitarias, presión por resultados y, en algunas regiones, cambios laborales que pueden sumar estrés económico.

Menéndez destaca particularmente a los adolescentes, quienes atraviesan un proceso que describe como “adolecer la adolescencia”, etapa en que identificar y gestionar las emociones puede resultar especialmente complejo. A ello se suma que las celebraciones desde septiembre hasta Navidad pueden prolongar “la presión social de mantener una apariencia de felicidad y actividad constante”.

Para una persona deprimida, concluye, puede ser “frustrante y doloroso no poder ‘subirse al vagón’ del optimismo colectivo”.

Suicidio
Si necesitas ayuda psicológica especializada o conoces a alguien que la requiera, el Ministerio de Salud tiene un teléfono de ayuda atendida por profesionales todos los días del año y las 24 horas, marcando desde celulares el *4141. Además, puedes recurrir a Salud Responde en el 600 360 7777. Las personas sordas pueden recibir asistencia ingresando a este enlace.