VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Expertos advierten que El Niño intensificado podría reducir hasta 8 litros diarios de leche por vaca en zonas expuestas al calor, debido al estrés térmico. Investigadores de la UACh y DeLaval Chile estudian este fenómeno, destacando la importancia de controlar el estrés calórico en el ganado. La pérdida económica por reducción de leche y descarte puede alcanzar millones de dólares, siendo crucial implementar medidas de bienestar animal como sombra y agua fresca.

Los expertos creen que el fenómeno meteorológico El Niño, que está siendo más intenso de lo normal este año, podría agudizar el estrés térmico del ganado y, en consecuencia, causar una menor producción de leche.

De hecho, según un comunicado, pronostican que este efecto podría provocar caídas de hasta 8 litros diarios por vaca en las regiones que están más expuestas al calor.

El Dr. Rodrigo Arias, académico del Instituto de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad Austral de Chile (UACh), en colaboración con investigadores de DeLaval Chile, ha estado estudiando este fenómeno y dice que con este Niño, “deberíamos tener probablemente un año con al menos la mitad de los días del verano con estrés térmico“.

¿Cómo afecta el estrés térmico al ganado?

De hecho, el Dr. Arias y su equipo publicaron un estudio en la Journal of Biometeorology, en 2024, donde expusieron los efectos del estrés térmico en el ganado.

Los investigadores se centraron especialmente en las llamadas “macrozonas lecheras”, que son divisiones geográficas definidas por el Consorcio Lechero de Chile hace algunos años, para agrupar las zonas de producción de leche según sus similitudes agroecológicas.

Para el estudio, recopilaron 5 años de datos del período primavera-verano a partir de los registros horarios de 19 estaciones meteorológicas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, ubicadas en las ocho macrozonas lecheras del país.

Estos registros muestran que, si bien la magnitud del estrés calórico no es constante de un año a otro, la cantidad de días con esta condición es muy variable, oscilando entre el 5% y el 50%.

Con estos datos, calcularon dos índices de confort térmico: el de temperatura y humedad (THI) y su versión ajustada por radiación solar y velocidad de viento (THIa), para saber en qué momentos las vacas superan el umbral de estrés calórico.

Recordemos que estos índices miden qué tan incómodo es el calor para los animales de acuerdo con las condiciones ambientales, pero también sumaron características propias del animal.

El estudio finalmente encontró que, bajo esas condiciones, las horas diarias de estrés calórico fueron, en promedio, 5,3 con el THI y 7,7 con el THI. La diferencia radica en el peso de la radiación solar sobre el balance térmico del animal. Además, las macrozonas I, II y VIII registraron los valores más altos con ambos índices.

Esta diferencia entre índices importa más en el sur del país, donde el ganado permanece a pastoreo. “En la zona sur, hablemos de las macrozonas tres a la ocho, en general, los animales están en condiciones de pastoreo, por lo que están expuestos a la radiación solar y a la velocidad del viento, o más bien a la falta de velocidad del viento, junto a la temperatura ambiental y a la humedad existente”, explica Arias.

Por otro lado, si bien en la zona central la mayoría de las lecherías opera bajo confinamiento, con ventiladores y techos que reducen la radiación directa sobre los animales, la ausencia de infraestructura adecuada puede generar más pérdidas por animal.

Las pérdidas económicas de la producción de leche

Para calcular el impacto económico, el Dr. Arias y su equipo consideraron 5 factores: la reducción en la ingesta de materia seca, la caída en la producción de leche, el aumento de los días abiertos (que es el tiempo que tarda una vaca en volver a preñarse), la tasa de descarte y la mortalidad.

En conclusión, señalan que la pérdida de leche y el descarte explican entre 66% y 92% de las pérdidas totales, según la macrozona y el índice usado.

A nivel país, las pérdidas son millonarias. De hecho, fluctúan entre 29 y 108,4 millones de dólares por temporada de 150 días, dependiendo de si se usa el THI o el THIa para el cálculo.

Además, la brecha entre ambos índices supera el 90% en algunas macrozonas, lo que sugiere que el THI –el más usado tradicionalmente– podría estar subestimando el impacto real del calor sobre el ganado lechero en Chile.

Las macrozonas I y II, que concentran el sistema de confinamiento de la zona central, registraron las pérdidas más altas por vaca: entre 83 y 184 dólares mensuales durante el verano.

En cambio, las macrozonas VI y VII, en el sur andino, tuvieron los promedios más bajos, aunque con una tendencia al alza en los últimos años.

El estudio sostiene que la pérdida de producción puede llegar hasta 8 litros diarios por vaca en las macrozonas I y II, las de mayor concentración de ganado en confinamiento, cuando se calcula con el índice THI ajustado por radiación solar y viento (THIa).

Y adicionalmente, este dato respalda lo que los propios productores de esas zonas reportan durante los veranos más calurosos, cuando el ganado no tiene acceso a sombra ni a sistemas para refrescarse.

Ante estos escenarios, el Dr. Arias recomienda por sobre todo: mantener frescos a los animales que producen la leche, así como brindarles mayor disponibilidad de agua y sombra. Estas medidas, dice, no requieren grandes inversiones en la industria.

Referencia:

Rodrigo A. Arias y otros autores. Assessment of the effects of heat stress on the production of dairy cows by using two comfort thermal indices in Southern Chile. Journal of Biometeorology, 2024.