La marihuana suele relacionarse con la relajación y el alivio del dolor. Sin embargo, existe una consecuencia poco conocida de su consumo habitual que podría convertirse en un problema precisamente cuando una persona más necesita evitar el sufrimiento: someterse a una intervención médica, una cirugía o incluso un procedimiento odontológico.
La evidencia científica está comenzando a mostrar que las personas que consumen cannabis con frecuencia pueden presentar una respuesta diferente a determinados medicamentos utilizados para la anestesia y la sedación.
En algunos casos, esto significa que necesitan mayores cantidades de fármacos para alcanzar el mismo nivel de sedación que una persona que no consume.
Consumir marihuana podría aumentar los requerimientos de anestesia
Una de las investigaciones más recientes sobre este fenómeno fue publicada en octubre de 2025 en la revista Current Opinion in Anaesthesiology, bajo el título Review of Cannabis Use and Propofol Anesthesia: Recent Insights and Clinical Implications.
El trabajo, desarrollado por investigadores vinculados a la Universidad de Duke, revisó los antecedentes disponibles sobre la relación entre el consumo de cannabis y el uso de propofol, uno de los medicamentos empleados para inducir anestesia general y realizar sedaciones.
Sus conclusiones apuntaron a una asociación entre el consumo crónico de marihuana y la necesidad de administrar mayores cantidades de propofol para conseguir el efecto anestésico deseado.
De hecho, los autores analizaron dos metaanálisis publicados durante 2025. Uno de ellos reunió ocho estudios con 2.268 pacientes y encontró que los consumidores de cannabis necesitaron, en promedio, 47,33 miligramos adicionales de propofol respecto de quienes no consumían.
Otro metaanálisis, que consideró 11 investigaciones y 4.199 pacientes, también encontró mayores requerimientos del medicamento entre los consumidores de cannabinoides.
¿Qué ocurre cuando una persona va al dentista?
La preocupación también alcanza a la odontología, donde los pacientes reciben anestesia local para evitar el dolor durante extracciones, tratamientos de conducto y otros procedimientos.
Una investigación publicada en diciembre de 2022 en la revista Anesthesia Progress, titulada Local Anesthetic Efficacy in Marijuana Users and Nonusers: A Pilot Study, examinó precisamente si existían diferencias entre consumidores habituales de marihuana y personas que no consumían.
El estudio evaluó a 35 participantes: 18 consumidores crónicos y 17 no consumidores. Los investigadores utilizaron lidocaína, uno de los anestésicos locales más empleados en odontología, para comprobar si lograban anestesiar una pieza dental.
Los resultados mostraron que el 61% de los consumidores consiguió una anestesia exitosa, frente al 88% de quienes no utilizaban cannabis. En otras palabras, el grupo consumidor presentó una menor proporción de respuestas satisfactorias al anestésico.
Más estudios concluyen lo mismo
Otra investigación relevante fue publicada en febrero de 2026 en el Journal of Clinical Anesthesia. Se trata de una revisión científica titulada Preoperative cannabinoid exposure and postoperative pain: A narrative review, que examinó 42 estudios sobre el consumo de cannabis antes de una intervención y sus consecuencias durante la recuperación.
Los resultados mostraron que 14 de las investigaciones (33,3%) encontraron que los consumidores experimentaban más dolor después de una cirugía. En otros 10 estudios no se observaron diferencias y solamente dos encontraron indicios de una reducción del dolor.
La revisión también identificó que 18 estudios (42,9%) registraron mayores requerimientos de opioides entre los consumidores de cannabis para controlar el dolor posoperatorio.
Los autores advirtieron que los resultados son heterogéneos y que no todos los pacientes presentan la misma respuesta. No obstante, concluyeron que existe una asociación entre la exposición previa a cannabinoides y mayores necesidades de analgésicos en determinados contextos quirúrgicos.
Esto plantea una paradoja: una sustancia que algunas personas utilizan para aliviar molestias podría estar asociada con una mayor dificultad para controlar el dolor durante la recuperación de una intervención.
¿Por qué podría ocurrir?
Aunque los mecanismos todavía no están completamente establecidos, una de las explicaciones que investigan los científicos tiene relación con la adaptación del organismo al consumo prolongado de THC, el principal componente psicoactivo de la marihuana.
La exposición frecuente a esta sustancia puede producir cambios en el funcionamiento de los receptores cannabinoides del sistema nervioso, especialmente los receptores CB1, involucrados en la regulación de diferentes procesos, entre ellos la percepción del dolor.
Estos cambios podrían modificar la respuesta del organismo a determinados medicamentos anestésicos y analgésicos.
Sin embargo, todavía no existe una explicación definitiva que permita establecer exactamente por qué algunos consumidores necesitan mayores cantidades de anestesia.
Por esta razón, los especialistas recomiendan que las personas informen a sus médicos y dentistas sobre su consumo de marihuana, incluyendo la frecuencia y el momento del último uso.