Para nadie es un misterio que las pymes son un motor fundamental para el crecimiento de la economía del país, ya que entregan dos de cada tres puestos de empleo, y, sobre todo, para la continuidad operacional de grandes empresas e industrias. Sin embargo, muchas de ellas se ven impedidas de acceder a condiciones justas y equitativas en materia de financiamiento, ya sea por barreras de entrada o por altos costos.

Según las estadísticas, alrededor de un 80% de las pequeñas y medianas empresas no sobrepasan los tres años de vida, debido principalmente a la falta de liquidez. Si a ello sumamos las trabas que enfrentan desde sus inicios para acceder a créditos con tasas convenientes, se hace aún más improbable que ellas puedan obtener la liquidez necesaria para mantenerse a flote.

Sin ir más lejos, y de acuerdo al reciente estudio “Impacto Pandemia” elaborado por la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech), el 76,2% de las pymes considera que la falta de liquidez es el mayor factor de riesgo para la continuidad de sus operaciones, seguido de las deudas con bancos y entidades financieras (37,1%).  

Al respecto, el sondeo refleja también que las principales fuentes de financiamiento a los que han debido recurrir los emprendedores en los últimos 6 meses son los retiros desde las AFPs (42,4%), el Fogape (19,9 %), la venta en general (17%). Otras provienen del factoring o la asistencia de bancos, que muchas veces éstas imponen altas exigencias de acceso o tasas poco convenientes. En cuando al crédito Fogape, no todas las empresas pudieron acceder a él, porque en el caso de las pymes, nuevamente los requisitos fueron una piedra de tope.

En el caso de aquellas Pymes que además son prestadoras de servicios como proveedores, sus ventas se realizan generalmente a plazos de 30, 60 o 90 días, días en que el pago de facturas puede sufrir demoras, y transformarse en un período angustiante y eterno sin obtener retorno, y cuando se generan los mayores problemas. Es aquí donde el financiamiento es clave para su sobrevivencia.

Afortunadamente hoy existen servicios innovadores que apuntan a asegurar el acceso al crédito y eliminar las barreras de financiamiento para para pequeñas y medianas empresas, con el fin de hacerlas competitivas desde sus inicios. Para lograr ese objetivo, las grandes empresas cumplen un rol fundamental.

Son estos grandes corporativos los que tienen en sus manos la posibilidad contar con soluciones innovadoras y colaborativas, con beneficios tanto para ellos como para sus proveedores, las cuales se realizan a través de acuerdos de pronto pago con instituciones que operan en la Bolsa de Productos de Chile – entidad regulada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y, que además de dar servicios transparentes y seguros, pueden dar alternativas para el financiamiento de facturas de sus proveedores, sin importar el perfil de la pyme, su tiempo de vida, el monto de sus facturas, basadas en la equidad.

Cada vez son más compañías que detectan la importancia de cuidar y proteger a la Pyme y debemos seguir impulsando esta consciencia en el mundo empresarial, porque son ellas las que les dan el principal empuje diario. Al mismo tiempo, tomar acciones de responsabilidad y compromiso con la labor de sus proveedores les permite generar buenas relaciones de largo plazo con ellos, fortaleciendo la cadena de valor de sus industrias y colaborando para el desarrollo económico.

Bárbara Reyes
COO de Finmas