“En 1823, Ramón Freire encabezó la marcha del Ejército de Concepción hacia Santiago en protesta contra el centralismo y el autoritarismo, impulsado por las provincias del sur, y marcó un hito en la lucha por la descentralización de Chile".
Radio Bío Bío y el Diario Financiero han informado sobre antecedentes que revelan un feroz recorte al presupuesto asignado por el MOP por parte del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, justificándose en que “hay otras prioridades”, impidiendo así mejorar la caótica y degradada vialidad urbana del Gran Concepción.
El ministro Quiroz cruzó la línea roja en una región con un 9,2% de cesantía y un 28,2% de informalidad, y con la constatación de que el FAR (Fondo de Apoyo Regional), especial y únicamente destinado al mejoramiento de la calidad de la conectividad vial urbana pública, mantiene un fondo de 650 millones de dólares en depósitos bancarios, y que un tercio de este fondo en el 2025-2026 ha sido destinado a empresas públicas, entre ellas el Metro.
Además deberíamos asumir que, desde su creación, dicho fondo en la Región del Biobío fue utilizado en un 90% en otros destinos distintos a su origen. Desde su creación, hace 18 años, ha recibido cerca de 250 mil millones de pesos de los cuales apenas un 10% recayó en inversiones de mejoramiento vial y de transporte público, y aunque eso fue corregido, es una lección que debe ser aprendida.
La decisión de recortar los 400 millones de dólares no va en la dirección de facilitar la crisis que afecta a sectores gravitantes en la economía regional, como son la industria forestal y pesquera. Se han perdido más de 35.000 empleos en los últimos 3 años y han cerrado más de 200 aserraderos, junto con la creciente inversión forestal en Brasil, que ya supera los 4.000 millones de dólares, dado que el crecimiento de las especies utilizadas se da en 5 a 6 años, lo que contrasta con los 14 a 17 años de pinos y eucaliptos en nuestra zona. La industria pesquera enfrenta el desafío de ir cada vez más lejos para la captura de los recursos pesqueros asignados en sus cuotas y, al igual que el sector pesquero artesanal, no logra capturar más del 60% de la cuota de su propiedad. A eso se suma el alza del petróleo, que los ha golpeado duramente.
La región ha debido enfrentar las crisis y cierres del sector del carbón, Bellavista Oveja Tomé, Lozapenco, Machasa y, recientemente, el acero con Huachipato. De todas ellas no hay una alternativa emergente para hacer frente a sus consecuencias. La mejora de la conectividad vial es un factor estratégico en el desarrollo de alternativas y es ese el punto de quiebre con Quiroz. Nos está arrebatando las opciones para enfrentar la suma de todas estas crisis regionales.
Por ello sería extraordinario ver al gobernador Sergio Giacaman y a los 33 alcaldes del Biobío unidos para defender la región y marchar en octubre a Santiago, junto a la ciudadanía, para recuperar lo que nos han arrebatado. A esa fecha ya estaremos en primavera y con un mejor clima para que autoridades y ciudadanía caminen a Santiago. En esa ruta habrá mucha solidaridad de quienes enfrentan situaciones similares, disponibles a luchar por lo que les y nos pertenece.
Este recorte es inaceptable, reiterativo y abusivo. Si no se pone freno ahora, vendrán más y más recortes. Los alcaldes y el gobernador pueden autoconvocarse en un Consejo Regional para la defensa de la región, en paz, con respeto y con fuerza.
La Región Metropolitana suma más de 20 km de túneles urbanos para enfrentar los “tacos” del tránsito y 9 líneas del Metro, más una décima en desarrollo. El Gran Concepción tiene 0 metros de túneles y 0 vías de Metro. El recorte de 400 millones de dólares al Biobío paraliza las obras ya adjudicadas para transporte público exclusivo y mejoramientos integrales en la autopista Concepción-Talcahuano (9,3 km) y la Ruta 150 a San Pedro-Coronel, donde se encuentra el mayor crecimiento inmobiliario hasta el 2050 y que hoy es ya un desastre.
Quienes pagarán caro esta situación serán los trabajadores y personas de las comunas de Coronel, San Pedro de la Paz y Concepción, que deben soportar a diario tacos de 3 a 4 horas encerrados en sus vehículos. Estudios de salud mental señalan que, producto de este estrés, hay efectos en el ánimo, el sueño y la productividad laboral. El agobio psicológico es fuerte y se refleja en el quehacer de quienes padecen este verdadero martirio.
La Región Metropolitana cuenta con aproximadamente 10,7 kilómetros de longitud lineal de túneles viales concesionados en operación (sumando algo más de 20 km si se consideran ambos sentidos de tránsito por separado en vías dobles). Las principales obras urbanas e interurbanas subterráneas son el Túnel San Cristóbal, la autopista Américo Vespucio Oriente y el sector metropolitano del Túnel Lo Prado en la Ruta 68.
Si hacemos un análisis bajo la misma perspectiva, tenemos que la Región del Biobío cuenta con cero kilómetros de túneles vehiculares o carreteros en sus comunas. Toda la infraestructura de túneles viales del país se concentra en otras zonas. Los únicos túneles presentes en el Biobío son de carácter ferroviario, como el histórico Túnel Chepe en Concepción, renovado recientemente por EFE Sur.
Si evaluamos la movilidad en comunas como Concepción, San Pedro de la Paz, Talcahuano o Penco, esta se resuelve mediante autopistas superficiales, puentes sobre ríos y enlaces viales, pero no existe una integración de rutas para vehículos motorizados particulares. Un solo concepto puede definir la realidad vial del Gran Concepción a diario: Caos. Los accidentes aumentan día a día y el efecto del Puente Industrial parece haberse diluido rápidamente, dado el cobro de peaje para una solución vial que es usada intensamente por el transporte público y una clase media golpeada duramente por el alza de los combustibles tras la eliminación del MEPCO.
Todas las decisiones sobre las mejoras viales en la Región del Biobío se siguen tomando en Santiago. Como lo fue en el 2010, al paralizar la construcción del Puente Industrial para dar prioridad al Puente Bicentenario, que ha tardado 16 años en su construcción definitiva y no resolvió ningún problema de conectividad, aun cuando los tacos interminables ya eran un factor de reclamo ciudadano masivo.
¿Qué pasó? Dado el tsunami, existía un temor fundado de las comunidades cercanas a la costa que priorizaban una ruta costera para el Puente Industrial, para así tener una barrera anti tsunami. La otra alternativa era la Ruta Pie de Monte que, en 16 años, aún no tiene fecha de construcción y que fue tomada con el objetivo de dar viabilidad a la Ruta Pie de Monte, dada la posibilidad de expandir el sector inmobiliario con terrenos actualmente forestales cuyo precio ha crecido exponencialmente. Esta decisión, incomprendida por el propio MOP regional, se tomó en Santiago, al igual que hoy se recorta y paraliza el mejoramiento de la Ruta 150 a Coronel.
La pasividad no es buena compañera, pues se confunde con temor y debilidad. Si la Región del Biobío no reacciona con fuerza ante este artero golpe, vendrán otros. Se cruzó una línea roja con ese recorte para obras de conectividad vial y no basta reclamar airadamente o tocar la bocina cada mañana en el interminable taco diario. Hay que actuar y hacerlo ahora.
Se debe marchar a Santiago: a pie, en vehículos, en bicicleta o como la ciudadanía determine. En octubre habrán cesado las lluvias y el calor es menos intenso. Mientras tanto, habrá tiempo para dialogar con el Gobierno y con el ministro Quiroz, el dueño de la billetera para las regiones, quien tal parece no requiere consultar al presidente Kast para usar las tijeras indiscriminadamente. Se debe tener presente que en esa fecha se estará discutiendo el presupuesto debe tener la nación para el 2027, lo que resulta particularmente apropiado si no se resuelve antes esta situación creada por el propio ministro y no por la región.
Para saber qué hacer en esta circunstancia, Concepción debe echar un vistazo a nuestros héroes regionales y a nuestros padres fundadores. ¿Qué harían ellos en estas circunstancias? Revisemos la historia de la lucha por la independencia y nuestra relación con la Capitanía General de Chile, cuya capital era Santiago.
Ramón Freire y su marcha contra el centralismo hacia Santiago desde Concepción a comienzos de 1823 lideró a las tropas del sur en una protesta armada contra el autoritarismo de Bernardo O’Higgins, marcando un hito de las provincias contra la capital.
La descentralización parece abandonada y se busca culpar solamente a las fundaciones y su ilegal comportamiento, pero también hay una responsabilidad ciudadana y de sus gobernantes, quienes han prometido descentralizar y entregar más poder a las regiones, pero no cumplen.
La historia dirá si esta es la ocasión para la rebelión. Lo que está claro es que los verdaderos patriotas, si de verdad aman a su región, no se quedarán con los brazos cruzados ni insistirán en que el problema creado por Santiago lo resuelvan los santiaguinos.
Nuestros padres fundadores, Juan Martínez de Rozas, Ramón Freire, Enrique Molina, Leonor Mascayano, Guillermo Grant Benavente y muchos penquistas de nacimiento y corazón; nuestros líderes mapuche, Lautaro, ColoColo, Caupolicán, Ainavillo, Rengo, Galvarino, Orompello, Pelantaro, Tucapel, Lientur, Lincoyán y otros cuyos nombres llevan las calles de Concepción, no se cruzaron de brazos; ellos actuaron para defender el territorio del Biobío, frontera histórica no conquistada por la corona española ni por la capital santiaguina, y que resistieron una conquista. Sería una lamentable contradicción histórica que esta Región del Biobío, valiente y soberana, no sea capaz de resistir y derrotar el tijeretazo de un ministro.
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