Revisen bien la historia de Chile: nunca antes se había interpelado a un ministro de Relaciones Exteriores. Tampoco habíamos visto a una oposición dispuesta a cuestionar las relaciones exteriores de nuestro país con el solo propósito de marcar un punto político.

Lo que está haciendo el Partido Socialista con esta interpelación al canciller Francisco Pérez Mackenna no es fiscalización, sino una irresponsabilidad con el país, de esas que nos vamos a acordar por mucho tiempo.

Nunca habíamos llegado a esto porque existía un acuerdo tácito, transversal, patriótico: con la política exterior de Chile no se juega. La política exterior no era de Bachelet, ni de Piñera, ni de Boric, ni ahora de Kast. Era la política de Chile, de la unidad de todo un país para defender las causas que benefician a los chilenos.

Esa fórmula, esa unidad, es la que nos permitió ser respetados en el mundo. Es la que nos permitió, por ejemplo, obtener victorias a nivel internacional que ratificaron lo dicho en los tratados internacionales. Cuando Chile iba a La Haya, iba todo Chile. No iba la mitad de Chile a tratar de hacerle la zancadilla a la otra mitad.

¿Qué pretende el Partido Socialista? Yo creo que solo quieren cambiar esa fórmula histórica por una cuña de un día y están disponibles a romper la historia de nuestro país para levantar puntos políticos. De hecho, están dispuestos a mandar al mundo la señal de que Chile está dividido, de que Chile ya no es serio, de que en Chile la cancillería se usa para la pelea chica interna. ¿En qué cabeza cabe?.

Esto ocurre en el peor momento. Justo cuando necesitamos coordinación total con Argentina para enfrentar el crimen organizado en la frontera, justo cuando necesitamos inteligencia y cooperación con Estados Unidos para frenar el narcotráfico, la izquierda decide hacer un show en el Congreso.

Esto le puede costar caro a Chile. No al gobierno. A Chile.

Por eso, desde la UDI lo decimos sin rodeos: esta interpelación es mezquina, es pequeña y es profundamente dañina para Chile.

Fiscalicen, pidan oficios, hagan su pega opositora, pero saquen las manos de la política exterior. Con Chile no se juega y esta interpelación va a pasar a la historia como el día en que el Partido Socialista decidió poner sus intereses por sobre los intereses de todo el país.