El retiro de Michelle Bachelet de la carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas abrió un nuevo flanco de discusión política en Chile, esta vez respecto de las razones que llevaron al fracaso de una candidatura que nunca logró reunir los apoyos necesarios en el Consejo de Seguridad.
La decisión de la expresidenta tuvo además una consecuencia inmediata: Bachelet finalmente no viajará a Nueva York, donde tenía previsto desarrollar una agenda coincidente con la Asamblea General de Naciones Unidas.
Hasta hace pocos días, el desplazamiento estaba contemplado como parte de los esfuerzos por impulsar su postulación y se trabajaba en la organización de reuniones durante su estadía en Estados Unidos.
Sin embargo, el escenario cambió tras los sucesivos resultados adversos obtenidos por la exmandataria.
Bachelet anunció este sábado que no continuará en la carrera para suceder a António Guterres, poniendo término a una candidatura que había sido impulsada originalmente por el gobierno de Gabriel Boric y que posteriormente mantuvo el respaldo de Brasil y México.
La determinación se produjo luego del tercer sondeo informal realizado entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad, donde obtuvo un voto a favor, 11 en contra y tres abstenciones, quedando nuevamente en el penúltimo lugar entre las ocho candidaturas.
Los números profundizaron el retroceso registrado en las mediciones anteriores y terminaron por cerrar las posibilidades de la expresidenta de conseguir los respaldos necesarios para avanzar en el proceso.
Bachelet: “No me arrepiento”
Al comunicar su decisión, Bachelet defendió haber emprendido la carrera pese al resultado y destacó uno de los objetivos políticos que buscó instalar con su candidatura: que por primera vez una mujer latinoamericana llegue a encabezar Naciones Unidas.
“No me arrepiento de haber emprendido este gran desafío. Contribuimos a instalar en el debate global que la próxima secretaria general debe ser una mujer de América Latina”, señaló.
La exmandataria también agradeció especialmente el respaldo de los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Claudia Sheinbaum, cuyos gobiernos mantuvieron el apoyo a su candidatura.
Su retiro rápidamente generó reacciones entre quienes participaron o respaldaron la postulación.
Una de las principales provino del expresidente Gabriel Boric, cuyo gobierno patrocinó originalmente a Bachelet para encabezar Naciones Unidas.
Boric defendió este domingo la decisión de competir por el cargo y sostuvo que, pese al desenlace, “sí valía la pena”.
El exmandatario calificó además el resultado como una derrota temporal que podría convertirse en una “semilla para el futuro” y reivindicó los principios que, a su juicio, representó la candidatura: el multilateralismo, el derecho internacional y el respeto a los derechos humanos.
Desde México también valoraron la trayectoria de Bachelet y destacaron sus credenciales y experiencia internacional, además de su compromiso con principios como la paz, la igualdad entre los Estados y el multilateralismo.
Las razones detrás del fracaso de la candidatura
El retiro también abrió una discusión respecto de las causas que impidieron que la postulación consiguiera despegar.
El exministro de Relaciones Exteriores Heraldo Muñoz agradeció el respaldo entregado por los dos países latinoamericanos que permanecieron junto a Bachelet hasta el final.
“La declaración de la expresidenta Bachelet lo dice todo. Solo resta, para quienes apoyamos su postulación, agradecer el respaldo leal de Brasil y México”, señaló.
Por su parte, la exsubsecretaria de Relaciones Exteriores Gloria de la Fuente, quien ejerció como una de las principales voceras de la campaña, destacó haber acompañado el proceso desde su inicio.
“Me siento muy honrada de haber acompañado este esfuerzo desde el primer hasta el último día”, afirmó, agregando que los principios promovidos durante la campaña continuarán formando parte de la trayectoria internacional de Bachelet.
Expertos consultados sobre el proceso coinciden en que las posibilidades de la exmandataria eran reducidas y apuntan también al cambio del escenario político regional.
El director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae, Alberto Rojas, sostuvo que el mapa político latinoamericano experimentó cambios que dificultaron la construcción de una base regional más amplia.
“El péndulo político ha cambiado y, si bien México y Brasil son países muy relevantes, la verdad es que siguen siendo un voto cada uno”, explicó.
El analista internacional y exembajador Samuel Fernández, en tanto, apuntó a que los esfuerzos desplegados no consiguieron modificar la posición de Bachelet dentro del Consejo de Seguridad.
“No han logrado, con todo el esfuerzo y la tendencia acompañante, que la candidatura progresara en los momentos y en las instancias que correspondían”, señaló.
La disputa política que deja la candidatura
Las diferencias también llegaron al Congreso.
Desde la oposición sostienen que el resultado no necesariamente cierra las posibilidades de Bachelet de asumir nuevos desafíos internacionales. La senadora PPD Loreto Carvajal, integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores, afirmó que la expresidenta podría volver a optar a cargos fuera del país.
“No cabe duda de que la presidenta podrá abordar probablemente algunas candidaturas a futuro, por qué no decirlo, a nivel internacional o también a nivel nacional”, sostuvo.
Desde el oficialismo, en cambio, han descartado responsabilizar al Gobierno por el desenlace de la candidatura.
El senador UDI Iván Moreira, también integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores, apuntó hacia los países que mantuvieron la postulación tras el retiro del respaldo chileno.
“Aquí los grandes responsables son precisamente México y Brasil”, expresó.
El debate vuelve así a enfrentar las posiciones de las dos últimas administraciones.
Mientras Boric reivindicó una candidatura que su Gobierno impulsó antes de dejar La Moneda, la administración del presidente José Antonio Kast ha defendido su decisión de retirar el respaldo de Chile ante las reducidas posibilidades que, según planteó el Ejecutivo, tenía Bachelet de alcanzar la Secretaría General.
El Gobierno también ha sostenido que esa determinación no significa abandonar el multilateralismo y ha planteado la necesidad de avanzar en una reforma del sistema de Naciones Unidas.
Bachelet finalmente no estará en Nueva York como tenía previsto. Su salida de la carrera, sin embargo, mantiene abierta en Chile una discusión política sobre el respaldo que tuvo su candidatura, el papel que jugó el cambio de Gobierno y la estrategia internacional que el país busca proyectar ante Naciones Unidas.