Los abogados de la familia Grollmus acusaron que con el ataque armado hace cuatro años, la Resistencia Mapuche Lafkenche intentó replicar el asesinato del matrimonio Luchsinger Mackay. En la segunda jornada del juicio, además, la defensa de los acusados cuestionó a los testigos protegidos, adelantando lo que será quizás el principal debate en este caso.
Con los alegatos de apertura continuó el juicio por el atentado del que fue blanco la familia Grollmus en agosto de 2022 en la comuna de Contulmo, en la región del Bío Bío.
El primero en intervenir fue el abogado Rafael Poblete, que representa a Carlos Grollmus, quien producto del atentado perdió una de sus piernas. Justamente el episodio en que fue herido su cliente es el que recordó Poblete ante el Tribunal Oral de Cañete.
El querellante adelantó que probarán en el juicio que la RML buscó replicar el crimen del matrimonio Luchsinger Mackay, perpetrado en La Araucanía en 2013. Poblete aseguró que uno de los acusados obligó a la víctima a trasladarse hasta el molino quemado durante el ataque.
“Lo llevó golpeándolo a tal punto que (la víctima) iba desmayándose y se caía, llevándolo como escudo humano hacia la casa de su abuelo”, aseguró y añadió que la finalidad de usarlo como escudo humano no era para que dejaran de disparar, sino “para matarlo y quemarlo como el caso de Luchsinger Mackay”.
Defensa de imputados cuestiona testigos reservados
También intervinieron las defensas, cuestionando el uso de los testigos con identidad reservada. Una de ellas fue la defensora penal Katherine Valdés, quien representa a 13 de los 21 acusados, advirtiendo que la Fiscalía solo tendría a los testigos protegidos como principal prueba.
“Esta acusación se sostiene principalmente en declaraciones de testigos con identidad reservada, que mantienen versiones contradictorias y tienen marcados intereses personales, sin que exista una prueba independiente que permita confirmar la participación de cada uno de mis representados”, aseguró la abogada.
A su vez, planteó que “la investigación no reunió antecedentes fiables y pretende atribuir responsabilidad a personas que no cometieron estos hechos”.
El abogado Poblete, igual que otros querellantes, se refirió a esa crítica, indicando que lo que atenta contra el debido proceso es que “tengan que haber testigos con identidad reservada porque o sino se les tilda de ‘yanaconas’ y tienen miedo a perder su vida”.
Tras los alegatos de clausura, los jueces preguntaron a los acusados si declararían, recibiendo una respuesta positiva de parte de dos de ellos. El juicio por el caso Grollmus está previsto para extenderse por las próximas siete semanas, con un veredicto posible para inicios de septiembre.