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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Informe de Finanzas Públicas (IFP) muestra dos escenarios y ninguno logra cumplir el objetivo de déficit fiscal del 1,5% del PIB al 2030. Expertos sugieren mejorar la eficiencia del gasto público como solución. Se reduce proyección de crecimiento de 2,1% a 1,8% para 2026. Aunque la deuda se moderaría este año, aumentaría desde 2027. Se destaca la necesidad de fortalecer ingresos permanentes para garantizar sostenibilidad fiscal. Analistas sugieren ajustes en gasto y potenciar fuentes de ingreso.

El nuevo Informe de Finanzas Públicas (IFP) trae dos escenarios, pero un mismo diagnóstico: ninguno permite cumplir la meta de déficit fiscal de 1,5% del PIB al 2030.

Además, las holguras fiscales seguirán en negativo, por lo que expertos insisten -como una de las primeras soluciones- en la necesidad de mejorar la eficiencia del gasto público.

El documento también rebajó la proyección de crecimiento para 2026 de 2,1% a 1,8%.

Aunque la deuda se moderaría este año, volvería a aumentar desde 2027, mientras los analistas sostienen -como otra medida para revertir el escenario— que será necesario fortalecer los ingresos permanentes para mantener la sostenibilidad fiscal.

Menos crecimiento y metas que no se cumplirían

El IFP del segundo trimestre entregó, como novedad, dos escenarios.

El primero evalúa el escenario actual y, otro alternativo, donde incluye los efectos de la megarreforma. Y lo preocupante es que en ningún caso se cumpliría la meta fiscal prevista en el decreto del Gobierno (1,5% a 2030).

De hecho, las holguras fiscales permanecen negativas durante todo el período, entre -0,2% y -0,5% del PIB.

Pero las metas podrían cumplirse, dicen los analistas, aunque para eso el Ejecutivo debería ajustar el gasto en esa magnitud, pero también de otras variables: ingresos estructurales, escenario macroeconómico, entre otros.

Pablo Müller, académico de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, señaló que el debate es el de siempre: “gastar mejor”.

Comentó que se podrían “eliminar programas duplicados o funciones duplicadas en el Estado, que sabemos que hay varias, reducir gastos administrativos y mejorar la eficiencia en la ejecución de los presupuestos”.

“El desafío no es simplemente gastar menos, sino que hay que gastar bien. Ese es el punto principal”, expresó el académico.

Sobre la deuda, la proyección para 2026 es de un 42,7% del PIB, 0,4 pp. por debajo de lo proyectado en el IFP anterior, pero desde 2027 en adelante el escenario se complicaría y se ubicaría en 45,5% del PIB hacia 2030.

Ahora bien, en el escenario alternativo, la deuda bruta disminuiría y se mantendría bajo el 45% del PIB en todo el horizonte. Un 43,6% del PIB en 2030.

Para 2026, los ingresos efectivos del Gobierno Central se proyectan en 21,9% del PIB, detallando que se refleja una recomposición de las fuentes de ingreso por incrementos de los ingresos provenientes del sector minero.

En cuanto al gasto, el informe señala que se proyecta en un 23,9% del PIB, excluyendo las contenciones de gasto de ley para la Reconstrucción Nacional.

Pablo Barberis, docente de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, apuntó a potenciar las fuentes de ingresos permanentes.

“(…) El tema de fondo es que, obviamente, si no hay una buena recaudación, es decir, si la línea del ingreso no aumenta, la verdad es que vamos a seguir administrando la escasez”, opinó.

Con todo, la proyección de crecimiento para este año se revisó a la baja, desde 2,1% a 1,8%; y para 2027 un 2,8%, y un alcanzando 3,7% si se considera la megarreforma.