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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La diputada del PDG Paula Olmos gritó «¡Renuncia, Rabat!» en el hall El Pensador del Congreso, mientras el ministro de Justicia participaba en una comisión. Consultada después por Radio Bío Bío, reiteró que el Gobierno debería pedir la salida de Fernando Rabat, cuestionado por rebajas de condenas, y sostuvo que las víctimas deben estar en el centro del debate. El PDG aún debe definir su postura ante una eventual acusación constitucional contra el ministro.

Mientras el ministro de Justicia, Fernando Rabat, participaba de una sesión de comisión en el tercer piso de la Cámara de Diputadas y Diputados, unos pisos más abajo una parlamentaria del Partido de la Gente (PDG) optó por una forma bastante menos institucional de expresar su postura: gritar a viva voz “¡Renuncia, Rabat!” en pleno Congreso.

La protagonista, según fuentes cercanas a las parlamentarias consultadas por Radio Bío Bío, fue la diputada Paula Olmos, quien se encontraba junto a su compañera de bancada, Tamara Ramírez, en el tradicional hall El Pensador.

El episodio ocurrió cerca de las 15:00 horas de este martes y quedó registrado por las cámaras de seguridad del recinto.

El Pensador es uno de los lugares más concurridos del Congreso. Allí se realizan habitualmente puntos de prensa, entrevistas y declaraciones políticas. Sin embargo, esta vez no hubo una convocatoria a los medios ni una intervención formal.

Según fuentes consultadas fuera de micrófono, Olmos simplemente lanzó el grito de manera espontánea, mientras el titular de Justicia participaba de la Comisión de Gobierno de la Cámara.

Una escena llamativa, considerando que la parlamentaria dispone de espacios institucionales y tribunas públicas para manifestar sus cuestionamientos al Ejecutivo, pero esta vez eligió expresarlos a viva voz en uno de los vestíbulos del edificio.

Revisa el video obtenido en exclusiva por BioBioChile a continuación:

Del grito en el pasillo a las explicaciones

Tras el episodio, Radio Bío Bío consultó a Paula Olmos por su posición frente a la continuidad de Fernando Rabat, en medio de la controversia por las rebajas de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores de edad.

La diputada reafirmó su postura, aunque en un tono bastante más medido que el que, según las fuentes consultadas, utilizó en El Pensador.

“Mi posición personal ha sido clara: considero que el Gobierno debiera solicitar la renuncia del ministro de Justicia, Fernando Rabat”, sostuvo.

En su respuesta, la parlamentaria dejó de lado el grito y centró sus argumentos en la situación de las víctimas y sus familias.

“Este es un tema profundamente sensible, especialmente por el dolor de las víctimas y sus familias. Conozco de cerca realidades marcadas por la violencia y el abuso, y creo que debemos actuar con responsabilidad, sensibilidad y respeto”, afirmó.

Olmos también planteó que la discusión no debería convertirse en una disputa exclusivamente política.

“Hoy lo verdaderamente importante no es la polémica política, sino las víctimas y sus familias. Ellas deben estar en el centro de nuestras decisiones y merecen respuestas concretas del Estado”, agregó.

Sus declaraciones contrastan con la particular manera en que, según las fuentes, decidió manifestar su descontento horas antes: un grito en un espacio común del Congreso, sin mayores explicaciones en ese momento.

Un grito en medio de la crisis por Rabat

El episodio ocurre en momentos en que el ministro de Justicia enfrenta una creciente presión política por los decretos de rebaja de condenas, que han generado cuestionamientos desde la oposición y también entre sectores del oficialismo.

En ese escenario, la continuidad de Rabat se ha transformado en uno de los principales focos de conflicto entre el Gobierno y el Congreso, con iniciativas legislativas y acciones de fiscalización en curso.

El PDG, además, ha adquirido especial relevancia en esta controversia por el peso que podrían tener sus votos en una eventual acusación constitucional contra el secretario de Estado.

Por eso, aunque el grito de Olmos pueda parecer una anécdota dentro de una jornada parlamentaria, también deja una pregunta política: cuánto representa esa expresión individual la postura de una bancada que todavía debe resolver sus diferencias respecto del futuro del ministro.