Perdimos a una de nuestras alumnas después de una larga lucha contra la depresión. No voy a contar su historia, porque es suya y de su familia. Pero hay algo que quienes la acompañamos no podemos dejar de decir: el sistema le falló. Su madre hizo todo lo que pudo para cuidarla, pero sus obligaciones laborales le impedían ausentarse para estar más tiempo con su hija.

La ministra de Salud, May Chomali, anunció un proyecto de ley que, sin duda, es un aporte para la crisis de salud mental que enfrenta Chile. Agrega a la Ley Sanna un permiso de hasta 30 días para que madres, padres y cuidadores acompañen a un hijo hospitalizado tras una crisis emocional profunda, “sin riesgo de perder su trabajo”, en palabras de la ministra.

Apoyo este proyecto y pido que se apruebe con urgencia.

Pero tengo que decir lo que descubrí al leerlo: el permiso cubre a niños y adolescentes de 5 a 17 años. Nuestra alumna tenía más de 18. Con la ley tal como viene, su madre tampoco habría tenido derecho a quedarse con ella.

Las semanas que siguen al alta son de las más delicadas, el riesgo no se queda en el hospital y es ahí donde alguien tiene que estar. Y en demasiados hogares ese alguien es una madre sola que, si no se presenta a trabajar, pierde el sueldo o el empleo.

En Soymás capacitamos en oficios a mujeres mayores de edad y hasta los 30 años. Todas crecieron en contextos de mucha adversidad y el 62% de las alumnas que participaron en nuestro estudio con la UC reportó cuatro o más experiencias adversas en la infancia, y la mayoría vive con su madre.

Por eso propongo un ajuste al proyecto: Extender el permiso para que cubra a hijas e hijos hasta los 24 años.

El último Termómetro de Salud Mental desarrollado por la ACHS y la UC muestra que el 18,5% de la población tiene sospecha o presencia de un deterioro psicológico, el más alto desde 2022. En las mujeres la cifra llega a 23,8%, y la depresión golpea más fuerte a los menores de 30 años: 23%.

No sé si un permiso habría cambiado la historia de nuestra alumna. Lo que sí sé es que su madre no tuvo la opción de estar. Que tuvo que elegir entre trabajar y cuidarla, y que, con un ajuste a este nuevo proyecto, se puede evitar que otra mamá tenga que elegir.

Treinta días no resuelven la crisis de salud mental del país, ni la de una persona. Pero pueden marcar la diferencia entre volver del hospital a una casa vacía o a un hogar con alguien dispuesto a cuidar.

Bárbara Etcheberry
Directora Ejecutiva de Fundación Soymás

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