La continuidad del ministro de Justicia, Fernando Rabat, sigue tensionando al oficialismo, donde las solicitudes de renuncia de parlamentarios de Chile Vamos profundizaron las diferencias con Republicanos. Puertas adentro reconocen un ambiente de creciente desconfianza y reproches cruzados entre los partidos que sostienen al Gobierno.
En Republicanos crece la molestia con Chile Vamos por los parlamentarios que, pese al respaldo entregado por el presidente José Antonio Kast al ministro, siguieron pidiendo públicamente su salida.
El episodio incluso reabrió dudas sobre el futuro de la alianza: algunos republicanos aseguran que después de esta crisis pierde piso la posibilidad de construir una coalición amplia e incluso un pacto electoral con Renovación Nacional (RN) y la UDI.
RN intenta calmar quiebre y UDI reconoce momento complejo
Precisamente en RN, donde la controversia ya provocó un quiebre interno, hoy intentaron poner paños fríos.
La presidenta del Senado, Paulina Núñez, remarcó que es el presidente quien decide la continuidad de sus ministros y que las diferencias dentro del partido deben discutirse y solucionarse internamente.
“Es el presidente de la República el que toma la decisión. Los problemas internos nuestros, obviamente, que se conversan internamente y también se solucionan internamente”, dijo.
La incomodidad también atraviesa a la UDI. Su presidente, Guillermo Ramírez, reconoció sin rodeos que están pasando por un momento político difícil.
Esto luego de que parlamentarios de su propia bancada se sumaran a las solicitudes para que Rabat abandone Justicia.
“Estamos en una situación compleja. Es un momento difícil. No vale la pena esconderlo. En este momento podemos estar pasando por un problema político, pero no existen los problemas sin solución”, señaló.
Republicanos se desmarcan de sus aliados
Pero son los republicanos quienes miran con mayor distancia el comportamiento de sus socios. En el almuerzo de su bancada hubo críticas a parlamentarios de Chile Vamos, a quienes algunos acusan de estar más preocupados de sus cálculos electorales que del éxito del gobierno.
Públicamente han decidido no escalar la disputa para evitar un nuevo flanco para La Moneda. Aunque el jefe de bancada republicano, Benjamín Moreno, sí lanzó un recado: cuestionó a quienes están “ansiosos” por entregar su opinión y sostuvo que esas intervenciones poco aportan.
“Son opiniones que no están sumando mucho, muchas dudas de algunas personas que de repente están bastante ansiosas por señalar su opinión y el presidente tomará sus definiciones teniendo todos los antecedentes a la vista”, sostuvo.
Y puertas adentro reconocen que el problema ya excede a Rabat. Fuentes oficialistas describen un ambiente de fuerte desconfianza entre los partidos, con reproches cruzados por quién está —y quién no— cuidando al gobierno.