Caminatas cortas, picnics en parques y salidas a senderos con un hijo de pocos meses son parte de una forma de crianza que ganó visibilidad entre familias que buscan pasar más tiempo en la naturaleza. Desde el turismo, operadores señalan que cada vez más familias chilenas combinan naturaleza, actividad física y experiencias al aire libre en un mismo viaje.
La OMS recomienda al menos 180 minutos diarios de actividad física entre 1 y 4 años, y la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte 2024, del Ministerio del Deporte, mostró que 26,4% de los niños y adolescentes de 5 a 17 años cumple su recomendación mínima. Esa encuesta se dirigió a mayores de 5 años, por lo que no entrega datos para los menores. La etapa en que más se desarrollan las habilidades motoras queda fuera de la medición oficial.
Claves y recomendaciones para salir a la naturaleza con bebés y niños pequeños
“Con un bebé, salir a la naturaleza no es una actividad deportiva, es una rutina distinta. Lo que cambia es el ritmo, caminatas más cortas, paradas para alimentarlo y más atención a la sombra y la temperatura. Muchas familias lo dejan para después porque creen que hay que esperar a que el niño camine o hable, y en la práctica lo que se necesita es planificar, no esperar”, afirma Diego de la Maza, CEO de Kugan Kids.
El INE informó que en 2025 la fecundidad fue de 0,99 hijos por mujer, la primera vez que Chile cae bajo un hijo por mujer. El dato no prueba que las familias salgan más con sus hijos, pero muestra un país con menos nacimientos, donde cada etapa de la crianza se decide con más información. A eso se suma un calendario exigente, ya que desde la segunda quincena de noviembre y hasta marzo se anticipan índices de radiación UV extremos en la zona centro y centro sur.
Las guías pediátricas coinciden en que los menores de 6 meses no deben exponerse directamente al sol y que deben permanecer a la sombra, con ropa que los cubra. En Chile, algunas recomendaciones de Salud hablan de evitar la exposición en menores de un año y otras en menores de 2, por lo que el pediatra es quien debe indicar cuándo y cuánto. “Mi consejo es hacer una salida de prueba, corta y cerca de casa, con ropa ligera, gorro y agua para quien carga, y ver cómo reacciona el bebé. Con eso se ajusta el resto del panorama”, concluye de la Maza.
La conversación sobre crianza al aire libre llega entonces sin cifras que la respalden, con metas de movimiento definidas desde el primer año y con una temporada de alta radiación a pocas semanas. Medir cuánto tiempo pasan afuera los menores de 5 años permitiría saber si la tendencia que se observa es real y qué necesitan las familias para sumarse con seguridad.