Mientras el presidente José Antonio Kast destacaba ante la ONU los avances de Chile en control migratorio, en el país el Gobierno sufría un duro traspié: la reforma para facilitar expulsiones se cayó en la Cámara por apenas un voto.

Mientras el presidente José Antonio Kast destacaba ante líderes mundiales los avances de su Gobierno en control migratorio, en Chile el Ejecutivo sufría un nuevo traspié en el Congreso: la Cámara rechazó por apenas un voto una reforma clave para facilitar las expulsiones administrativas.

Durante su debut ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el mandatario aseguró que el país está recuperando el control y que, tras seis meses de administración, “Chile es un país más seguro”.

“Llevamos seis meses y estamos ordenando la casa”, afirmó Kast, antes de destacar los resultados de su política fronteriza.

“Nuestras fronteras están más controladas. Con el Plan Escudo Fronterizo hemos reducido en un 86% el ingreso irregular; se ha expulsado a un 50% más de personas que el año anterior”, sostuvo.

El presidente agregó que “la tarea no está terminada, recién comienza”, reafirmando una de sus promesas más ambiciosas de campaña: reducir la inmigración irregular y acelerar la salida del país de quienes tengan órdenes de expulsión.

“En esa línea, hemos impulsado el Acuerdo de Santiago, en materia de seguridad, sumando a varios países de Sudamérica para coordinarnos efectivamente a la hora de combatir el crimen organizado transnacional. Un país más seguro, es un país con más confianza. Donde hay confianza, hay más crecimiento, empleo e inversión”, cerró.

Kast presume control migratorio en Chile justo cuando se cayó proyecto clave

Sin embargo, casi al mismo tiempo que Kast pronunciaba su discurso en Nueva York, el Gobierno recibía un duro revés en la Cámara de Diputadas y Diputados.

La reforma constitucional destinada a ampliar el plazo de detención de personas sometidas a expulsiones administrativas obtuvo 88 votos favorables, uno menos de los 89 necesarios para alcanzar el quórum requerido.

La propuesta permitía extender el actual plazo de cinco días hasta un periodo de 60 días, renovable en dos oportunidades, para facilitar la materialización de las expulsiones.

El tropiezo estuvo marcado por ausencias dentro del propio oficialismo y por las abstenciones de parlamentarios del Partido de la Gente. De esta manera, mientras Kast exhibía ante la ONU los avances de su agenda migratoria, una de las iniciativas relevantes para profundizarla quedaba frenada en el Congreso.