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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El senador UDI Iván Moreira respaldó la necesidad de medidas contundentes contra el crimen organizado y la delincuencia, apoyando la reforma constitucional de seguridad de José Antonio Kast. Criticó filtraciones previas al proyecto y la actitud de la izquierda. Mientras tanto, el ministro Martín Arrau busca consenso en partidos oficialistas tras críticas internas por falta de coordinación.

El senador UDI Iván Moreira respaldó la necesidad de impulsar medidas contundentes frente al avance del crimen organizado y la delincuencia, en medio de la controversia que enfrenta la reforma constitucional de seguridad presentada por el Gobierno de José Antonio Kast.

“Cuando el Estado de Chile ha sido sobrepasado por el crimen organizado, la delincuencia por años, lógico es se busquen medidas contundentes y completas que se hagan cargo del escenario actual”, sostuvo.

Sus declaraciones se producen luego de que el proyecto ingresado por el Ejecutivo al Senado quedara en medio de cuestionamientos tanto desde la oposición como desde sectores oficialistas. La iniciativa contempla ocho modificaciones a la Constitución, entre ellas la creación de un nuevo estado de excepción de seguridad pública para enfrentar amenazas graves vinculadas al crimen organizado.

En este escenario, Moreira cuestionó la forma en que se ha desarrollado el debate y apuntó directamente a la sucesiva filtración de documentos previos a la presentación formal de la reforma.

“La verdad es que para el gobierno es muy dañina la continua filtración de borradores que enciende el ambiente, enrarece el ambiente, logrando una predisposición negativa”, afirmó.

El senador UDI también criticó la reacción de la oposición, asegurando que “quien actúa con el tejo pasado es la izquierda, que hoy critica destempladamente y no aporta”.

Las palabras de Moreira se conocen mientras el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, inició una ronda de reuniones con partidos oficialistas para intentar ordenar la agenda y recoger observaciones al proyecto.

El despliegue del Ejecutivo ocurre después de críticas dentro del propio oficialismo por una falta de coordinación previa en torno a la iniciativa. Desde RN, el senador Andrés Longton cuestionó que se hubiese privilegiado un “golpe comunicacional” antes de socializar la propuesta con los partidos.

El proyecto enfrenta un complejo escenario legislativo. Para ser aprobado en general en el Senado necesita 29 votos, mientras que distintos parlamentarios considerados claves han expresado reparos al texto presentado por el Ejecutivo.

Al respecto, Moreira llamó al oficialismo a evitar que las diferencias internas terminen perjudicando la tramitación de la reforma.

“Y el oficialismo, por otra parte, por ansiedad no puede públicamente dividirse y poner en duda la discusión y la votación futura en el Congreso”, planteó.