Con duras críticas a la idea de un nuevo estado de excepción constitucional, el Gobierno se aleja cada vez más de contar con los 29 senadores que requiere para aprobar en general la reforma.
El proyecto de seguridad también sufre descuelgues en la Cámara de Diputados, mientras la oposición compara a Martín Arrau con Augusto Pinochet por lo propuesto en la iniciativa.
Gobierno enfrenta complejo panorama para reforma constitucional de seguridad
Siguen las críticas al proyecto de reforma constitucional en materia de seguridad que ingresó el Gobierno al Senado y cada vez se complica más la posibilidad de lograr el quórum de 29 senadores requerido para aprobar la idea de legislar.
Los considerados “votos claves” para el oficialismo se han desmarcado de la propuesta que ingresó el Ejecutivo, al menos como está planteada en el texto antes de iniciar su discusión legislativa.
Las diferencias abarcan todo el espectro político. Desde el Partido Nacional Libertario hasta el Partido Comunista han surgido críticas al proyecto que tanta polémica generó por los borradores en los días previos a su ingreso.
La senadora del PNL, Vanessa Kaiser, afirmó que mantiene sus diferencias sobre encomendarles nuevos estados de excepción a las Fuerzas Armadas, afirmando que podrían terminar encarcelados como en los casos de apremios ilegítimos durante el estallido social, volviendo a levantar la solicitud de un indulto general.
La representante de la Araucanía planteó que el proyecto debe sufrir modificaciones, pero que su voto estará para la votación en general:
“La idea de legislar es un asunto. Luego hay que ir haciendo las bajadas, los estudios, y evidentemente, los cambios para que sea efectivo”.
Votos “bisagra” comienzan a desmarcarse
Uno de los “votos bisagra” de la Cámara Alta es el del senador por Magallanes Karim Bianchi. El presidente de la comisión de Seguridad afirmó que con el texto como está no va a entregar su voto para que el proyecto se pueda discutir en general.
Afirmó en todo caso que está dispuesto a escuchar cambios, en especial considerando que la tramitación llevaría el texto hasta su comisión:
“Así como está, la vamos a rechazar. Hoy día no están los votos y el mío tampoco. Voy a esperar que haya cambios, que escuchen y que logren hacer algo que tenga sentido, porque esto, no tiene sentido”.
En tanto, el senador de la región de Aysén, Miguel Ángel Calisto, afirmó que no ha definido una postura aún frente a la votación en general, pero mantiene los reparos con la idea de la restricción de beneficios sociales o la creación del nuevo estado de excepción:
“Hay muchos elementos con los que estoy de acuerdo, pero otros no. Hoy no tengo definido mi voto pero antes de discutir la idea de legislar, tenemos que conversar el detalle de lo que estamos aprobando”.
Esto se suma a declaraciones que ha dado el senador Matías Walker, quien afirmó que con este tipo de proyectos es “como muere la democracia” o los cuestionamientos de Pedro Araya, a quien el Gobierno ha considerado como un voto “pirquineable” dentro de la oposición.
Llamado transversal a modificar texto
En caso de que el proyecto de reforma llegara a pasar a la Cámara de Diputados, el escenario es igual de complejo. Para llegar a los 89 votos que requeriría, necesitaría el apoyo de la totalidad del oficialismo -contando a los libertarios y la bancada de Renovación Nacional- y también los votos del Partido de la Gente.
Uno de los oficialistas que ya marcó su distancia fue el diputado de Evópoli, Jorge Guzmán, quien planteó que el nuevo estado de excepción planteado atenta contra los principios constitucionales nacionales:
“No es viable políticamente ni en cuanto al fondo (…) la extensión del estado de excepción y la facultad que se le entrega al presidente de la república son ideas que atentan contra los principios constitucionales que priman en Chile”.
La oposición también ha marcado una postura de diferencias sustanciales con las ocho reformas planteadas en el proyecto, en especial con las atribuciones que se le podrían entregar al presidente, comparándolo con un estado de asamblea. En esa línea, el diputado de la Democracia Cristiana, Patricio Pinilla, comparó al ministro Martín Arrau con el dictador Augusto Pinochet:
“Pinochet donde quiera que esté, debe estar bien contento porque ha encontrado un buen alumno en el ministro Arrau. El nivel de autoritarismo al que nos quieren llevar nos sorprende y nos preocupa y nos llama a una reflexión como país.”
Si uno realiza un conteo rápido del panorama en el Senado, al Gobierno le faltarían, al menos, cinco votos para aprobar en general el proyecto y evitar que sea archivado durante un año.