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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Fernando Fuente-Alba, hijo del excomandante en jefe Juan Miguel Fuente-Alba, fue expulsado del Ejército sin derecho a pensión tras acusar corrupción interna. Tras 18 años de carrera militar, denunció hostigamiento para falsificar información ante Contraloría, resultando en trastornos por estrés postraumático. Afirmó ser usado como ejemplo para desalentar denuncias de corrupción en la institución.

Fernando Fuente-Alba, hijo del excomandante en jefe Juan Miguel Fuente-Alba, fue finalmente expulsado del Ejército y sin derecho a pensión tras una batalla judicial contra la institución en cuyo interior acusó actos de corrupción.

En concreto, lo que pedía era que se deje sin efecto su baja, por cuanto ésta le impide acceder a su pensión, y que en su lugar se le transfiera a otra unidad militar dentro de Santiago.

Según indica el fallo del Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago al cual tuvo acceso BioBioChile, el tribunal rechazó la denuncia por vulneración de derechos fundamentales presentada por Fernando Fuente-Alba Pinochet contra el Ejército de Chile, siendo en consecuencia condenado en costas por 200 mil pesos.

El hijo del exgeneral sumaba 18 años de carrera militar, los que llegaron a su fin luego de que acusara haber sido hostigado para falsificar información ante Contraloría referente a licitaciones presuntamente irregulares suscritas durante 2022, prosiguiendo los acosos denunciados durante los próximos meses.

Asimismo, el hijo del exgeneral Fuente-Alba acusó haber sido discriminado debido a situaciones políticas que involucran a su familia.

Según constata el recurso representado por el exmilitar y abogado Rafael Harvey, en el segundo semestre de 2023 fue diagnosticado con “’trastornos del sueño y de estrés postraumático por hostigamiento laboral’, quedando con licencia médica de reposo mental absoluto desde esa misma fecha y bajo tratamiento farmacológico de inductores del sueño y de psicoterapias”. Tras ello, afirma, las presiones de sus superiores fueron dirigidas a declararle “no apto” para el servicio activo, mientras sus denuncias por faltas a la probidad aún eran tramitadas.

Aseguró incluso que su baja fue dada también para usarle de ejemplo frente a otros uniformados que puedan verse disuadidos a causa de ello a la hora de denunciar otros actos de corrupción en la institución castrense.