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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un estudio revela que el T. rex pudo haber reducido sus brazos debido a su fuerte mandíbula, para cazar. Análisis de 85 especies de dinosaurios sugiere que aquellos con mandíbulas más poderosas tenían brazos más pequeños.

Los pequeños brazos del temido Tiranosaurio rex han sido un misterio durante décadas, pero ahora un estudio de la University College London y la Universidad de Cambridge pudo haber encontrado una explicación.

Los científicos proponen que estos dinosaurios dependían tanto de la fuerza de sus mandíbulas para capturar y someter a sus presas, que dejaron de utilizar sus brazos y evolucionaron hasta que estos se redujeron.

El estudio en cuestión analizó datos de 85 especies de dinosaurios bípedos, mayormente carnívoros, y determinó que la disminución del tamaño de los brazos apareció en 5 grupos: los tiranosaurios, los abelisaurios, los carcarodontosaurios, los megalosaurios y los ceratosaurios.

Los científicos descubrieron que aquellos dinosaurios que tenían mandíbulas más fuertes y cráneos resistentes tendían a perder tamaño en los brazos a medida que evolucionaban, razón por la que relacionaron ambas características.

Para indagar en esto, evaluaron la robustez del cráneo a partir de rasgos como la forma de la cabeza, la resistencia de las uniones óseas y la fuerza de sus mordidas. El ejercicio posicionó al T.rex con la puntuación más alta y lo siguió un dinosaurio sudamericano, el Tyrannotitan, que vivió en lo que hoy es Argentina, hace más de 30 millones de años.

También encontraron que esta relación entre las mandíbulas y los brazos, existió independiente del tamaño de los dinosaurios. Por ejemplo, el Majungasaurus tenía el mismo patrón, pero era la quinta parte del tamaño de un T. rex.

¿Por qué el Tiranosaurio rex usaba más la mandíbula?

Los investigadores sugieren que esto puede tener que ver con las presas, ya que algunas, al igual que el T. rex, eran de gran tamaño, como los saurópodos, que eran cuadrúpedos pero tenían enormes cuellos.

Charlie Scherer, autor principal del estudio y estudiante de doctorado en la UCL, explicó que intentar someter a un dinosaurio de 30 metros, aunque herbívoro, posiblemente no era viable, pero “atacar con las mandíbulas podría haber sido más eficaz”.

“La cabeza sustituyó a los brazos como método de ataque”, planteó el paleontólogo, según recoge DW, “es un clásico caso de úsalo o piérdelo”, concluyó.

Esqueleto de Tiranosaurio rex
Unsplash

Otra hipótesis que ha estudiado la ciencia también es que, con esas enormes cabezas, tener brazos grandes podía costarle mucha energía al T. rex. De hecho, otros dinosaurios con brazos largos tenían cráneos más finos, como los espinosaurios, por ejemplo.

Ahora queda la duda de ¿para qué usaba entonces el T. rex sus bracitos? Algunos estudios han indagado en ello, concluyendo que sí cumplían algunas funciones, aunque secundarias, e incluso podían soportar hasta 100 kilos de peso.

Referencia:

Charlie Roger Scherer, Elizabeth Steell y Paul Upchurch Drivers and mechanisms of convergent forelimb reduction in non-avian theropod dinosaurs. Revista Proceedings of the Royal Society B, 2026.