Daniela Serrano es diputada y jefa de bancada del Partido Comunista e independientes. En conversación con Radio Bío Bío cuestionó la gestión legislativa del gobierno. Desde su perspectiva, el proyecto de ley de reconstrucción aprobado, en general, por la Cámara constituye más una reforma fiscal que una iniciativa real de reconstrucción nacional, con apenas dos artículos dedicados efectivamente a ese propósito, mientras el resto establece modificaciones tributarias que -sostiene- comprometerán las finanzas públicas por 25 años.
La parlamentaria, quien forma parte de la Comisión de Educación, advierte sobre las consecuencias del déficit fiscal proyectado y critica duramente los métodos utilizados por el oficialismo para tramitar el proyecto, incluyendo el uso de urgencias legislativas que habrían impedido un debate democrático. Además, se refiere al proyecto de Escuelas Protegidas y al reciente cambio de gabinete, particularmente el fortalecimiento del ministro Claudio Alvarado como biministro.
Tributaria disfrazada de reconstrucción
—¿Qué le parece como salió el proyecto de ley de Reconstrucción desde la Cámara al Senado?
Nosotros lo que le dijimos al gobierno, una vez ya ingresado el proyecto, fue que lo retirara para que ingresara uno de reconstrucción real. Porque estimábamos que, lamentablemente, se suscribía a solo dos artículos de reconstrucción, mientras que lo otro era una reforma tributaria. Si el gobierno espera tramitar una reforma tributaria, la idea era que tuviésemos un diálogo apropiado, porque estamos hablando de tributos, de recaudación fiscal, de inversiones públicas, y este gobierno sacó en 15 días aquella tramitación que no tuvo mayor espacio de diálogo.
-¿En qué se centró el gobierno?
Si bien gran parte de la opinión pública se concentró en los tiempos de tramitación y en la cantidad de indicaciones que presentamos por parte de oposición, lo que buscó hacer el oficialismo fue imponer su mayoría con esfuerzos que hicieron con algunos diputados en particular, para que ninguna de las observaciones que nosotros hiciéramos al proyecto fueran recogidas. Lo único que se pudo recoger fue una indicación del Frente Amplio sobre sala cuna, pero eso no modifica lo medular del proyecto, que consideramos bastante peligroso, ya que nos amarra por 25 años. No está comprobada esta hipótesis del gobierno de que mientras se bajen tributos habrá crecimiento económico. Eso es parte de una hipótesis, no solamente lo dijimos nosotros, lo decía el Consejo Fiscal Autónomo.
—Los pocos artículos que son efectivamente de reconstrucción, ¿ayudarán realmente a las personas afectadas?
Esos fueron aprobados en unanimidad, entonces cuando se dice que no existía una voluntad por parte del Congreso en la reconstrucción nacional, invito a ver las votaciones de ambos artículos. Por eso nosotros insistíamos que esto tenía que votarse por separado.
—¿La preocupación mayor que les deja este proyecto, entonces, es el déficit fiscal que generará?
La preocupación mayor son los recortes que ya estaban anunciados por el gobierno, pero que se tendrían que materializar de verse aprobado esto en el Senado. Vamos a tener alrededor de 4.500 millones de dólares menos por la baja del impuesto de primera categoría del 27% al 23%, y eso va a afectar probablemente a carteras como educación y salud. Estamos hablando de un periodo bastante complejo donde ya se manifestó un ajuste en los hospitales públicos.
Falta de diálogo
—Durante toda la tramitación existió una crítica del gobierno hacia la oposición, específicamente hacia su partido y al Frente Amplio, de que no había intención de dialogar. ¿Eso es real?
El gobierno se sienta a conversar con las bancadas de oposición, del Frente Amplio y también del PC, por petición de la misma bancada, entonces esas acusaciones no son reales. De hecho, fueron criticados sus ministros por sentarse a conversar con el Frente Amplio y el Partido Comunista; hay que ver las declaraciones del día que nosotros nos juntamos: salió la UDI a criticar al ministro García por sentarse a conversar, entonces la convicción de diálogo claramente no viene por parte del oficialismo, sino de nosotros.
—Se hizo viral un video de unos diputados que hablaban de ingresar 2.000 indicaciones solo para ralentizar el proceso. ¿Declaraciones como esa afectan la relación del gobierno con el Partido Comunista?
Se hizo un conflicto artificial respecto a la cantidad de indicaciones, porque finalmente el gobierno no asume una autocrítica: para tener un mayor diálogo podría haber quitado las urgencias y podría haberse reunido con las bancadas. Incluso en el mismo periodo legislativo podría haber dado un mayor espacio para que nosotros pudiésemos explicar nuestras indicaciones y eso no fue así. Si nosotros vemos la tramitación que se hizo en la comisión de Hacienda, se terminaron votando paquetes de indicaciones porque no había un mayor tiempo para poder argumentarlas. Todo lo que se ha dicho a propósito de este paquete de indicaciones, de lo que algunos también llamaron tsunami legislativo, era la propia potestad que teníamos los diputados y diputadas, en ese momento, de intentar un diálogo que no se estaba dando sobre todo en esa comisión.
-¿Sintieron que no los estaban dejando hacer su trabajo?
Coartar la capacidad que tienen los parlamentarios, que es una prerrogativa de poder hacer indicaciones en un proyecto de ley, lo considero bastante peligroso, porque lo que acá finalmente se está transmitiendo es que solamente el gobierno va a ser el legislador, cuando ellos son colegisladores.
—Entonces, ¿cuál fue la intención que hubo detrás del ingreso de las indicaciones?
Nosotros levantamos esa cantidad de indicaciones para hacer nuestro trabajo, para volver también a poner los temas que lamentablemente fueron desechados de facto por el gobierno. Por ejemplo, una de las indicaciones fue la que trajo el Frente Amplio a propósito de sala cuna universal. Era una de las formas de retomar el debate.
-¿Se ha repetido esto en otros proyectos en este periodo legislativo?
A mí lo que me ha llamado la atención profundamente en este periodo legislativo es que cada vez que nosotros presentamos una indicación o algún proyecto de ley, o sea cuando hacemos nuestro trabajo, por ejemplo en la comisión de Educación, ¿qué nos responden? Que estamos dilatando un debate. Yo no sé si los parlamentarios del oficialismo actual están entendiendo su rol como legisladores, porque si van a cerrar todo espacio porque es un mensaje presidencial y ellos quieren que salga tal cual, me parece complejo, porque están hoy día negándose y están pasando por alto sus facultades que están otorgadas por mandato popular, que es legislar.
Escuelas Protegidas
—El proyecto de Escuelas Protegidas se encuentra en tercer trámite legislativo. ¿Qué aspectos del texto actual usted y su partido consideran que se deberían mejorar?
Ya pasó la discusión particular del Senado, ahora viene el tercer trámite. Entiendo que lo que se formuló en el Senado fueron también restricciones a propósito de medidas intrusivas para revisar vestimentas y mochilas, y también se custodió de mejor manera la separación de los estudiantes cuando se estuviesen haciendo revisiones de estos aspectos. Lo que considero es que, si bien es importante y se suma como un avance del Senado poder poner algunas garantías, el proyecto sigue siendo insuficiente y, de hecho, nosotros lo alertamos desde que se empezó a tramitar. Lamentablemente estamos hablando de medidas intrusivas que no están siendo custodiadas como se deben de acuerdo a los derechos de niños, niñas y adolescentes.
—¿Qué medidas específicas cree que son intrusivas?
Por ejemplo, que exista una distinción entre los niños y niñas que se van a revisar. No es lo mismo revisar a un estudiante de 14 años que revisar a un estudiante de 6 años. Este proyecto que, por sospecha, hoy día propone medidas intrusivas a menores de edad, nosotros consideramos que tiene vicios de constitucionalidad que son bien relevantes de observar. También cuestionamos medidas como, por ejemplo, la sanción de revocar la gratuidad a aquellos estudiantes que hayan atentado contra la convivencia educativa. Es una medida que es desigual, sobre todo para aquellos estudiantes que acceden a gratuidad, que son los de menores recursos versus aquellos que tienen para pagar sus estudios universitarios. Ahí tú provocas una desigualdad ante la ley entre aquel estudiante que no tiene para pagar y aquel estudiante que tiene para pagar.
—¿Qué rol le cabe a los sostenedores y directivos en la implementación, y cómo se fiscalizará que no se abuse del mecanismo?
Una de las cosas que recalqué en la discusión del primer trámite en la Cámara era que estas medidas que se proponen, que amplían el catálogo de lo que actualmente se entiende como un perjuicio para la convivencia educativa, como una paralización de clases, pudiese también ser utilizado por sostenedores para aplicar medidas de manera indiscriminada y eso considero que es uno de los aspectos más negativos de este proyecto de ley.
—¿Se discutió esto en el Senado?
Entiendo que en el trámite que tuvieron en el Senado estuvieron discutiendo aumentar sobre todo la fiscalización a los sostenedores en relación a esta medida y que no fuera motivo invocar Escuelas Protegidas para finalmente no respetar el debido proceso cuando se sanciona a un estudiante. Hay que analizar en su mérito cuáles fueron estas medidas introducidas por el Senado. Pero, insisto, este proyecto tiene problemas también de aplicabilidad y eso también lo hicimos ver en la Comisión de Educación cuando estuvimos discutiendo, porque se hablaba específicamente de revisar mochilas con personal de Carabineros y la pregunta es: si tenemos ya reconocido un déficit en la dotación de Carabineros, ¿qué tan aplicable va a ser esto? Los resultados que en primer trámite nos dio el Ejecutivo ya nos dan luces de que es un proyecto inaplicable que va a quedar en ley muerta, al menos lo que tiene que ver con la revisión de estudiantes por parte del personal de Carabineros.
Fortalecimiento de Alvarado
—Dos mujeres, que fueron muy criticadas durante su gestión, salieron del gabinete. ¿Cree que fue una buena decisión del Presidente sacarlas?
Las decisiones que tome el Presidente respecto a su gabinete las tomará él. No soy parte de su coalición de gobierno. Lo que sí creo que es importante hacer ver es que mientras el gobierno no cambie su estrategia de poco diálogo, la de estar amenazando constantemente al Congreso de que ellos pueden gobernar por decreto, el mal resultado que está teniendo este gobierno no va a cambiar. Por muchos cambios ministeriales que hagan, incluso una concentración a través de un biministro, la pregunta que uno se hace es: ¿tienen más personas, tienen más cuadros políticos a disposición para asumir esta responsabilidad? Parece que no. Entonces pareciera que este gobierno también se está quedando solo y finalmente está buscando hacer un cambio más bien cosmético más que en lo medular.
—Se dice que el ministro Claudio Alvarado fue uno de los ganadores, porque ahora tiene doble ministerio y también ha sido uno de los que más ha criticado al Partido Comunista públicamente. ¿Cómo ven que Alvarado adquiera cada vez más poder dentro del gabinete?
No me siento amenazada y nadie de este gobierno nos puede hacer sentir amenazados. Lo que estaba buscando el ministro Alvarado es intentar dividir a la oposición y creo que la presidenta del Partido Socialista fue clara: no hay una división de la oposición, de hecho toda la conversación que nosotros tuvimos sobre nuestras preocupaciones por la mega reforma la hicimos en conjunto. Entonces lo que él está buscando es poner una división dentro de la oposición para intentar ocultar la división que existe en la coalición de gobierno. Él podrá verse ahora reforzado en su cargo biministerial, pero en algún momento salieron a desconocer si él era jefe de gabinete o no por parte también de su misma coalición. (…) Además, como ministro del Interior hemos recibido poca preocupación por parte de él, entendiendo que gran parte del principal problema que tuvo el gobierno en sus primeros meses era de ministros que se contradecían entre ellos.
—Salió la exministra Trinidad Steinert del cargo de Seguridad y entró Martín Arrau. ¿Cree que ahora con este nuevo ministro se va a notar ese cambio en seguridad?
No lo tengo claro y creo que no me corresponde a mí hacer esa valoración, porque yo no hablo de nombres, hablo sobre los planes que todavía no ha presentado este gobierno; este gobierno no tenía un plan de seguridad y la entonces ministra Steinert salió a transparentarlo. (…) A mí lo que sí me corresponde evaluar es a los ministros de Estado respecto de sus planes, de los programas que propongan en materia de seguridad y los resultados. Lamentablemente, los resultados que tenemos de este gobierno son bastante deficitarios, entendiendo que ellos tenían como una de las banderas principales de campaña terminar con la situación de inseguridad que se ha visto incrementada en estos dos meses desde que asumieron este gobierno.