“Trabajar, trabajar y trabajar”, así describió su misión el nuevo general director de Carabineros, Mario Rozas, tras asumir el mando de la institución luego de la destitución de su predecesor, Hermes Soto.

En cuanto al ahora exjefe de la policía uniformada, afirmó que en sus primeros días
“la idea es continuar en esta senda de modernización que me dejó pendiente mi general Soto”.

Este sábado fue su primera jornada oficial al mando, en la cual ya se ha reunido con sus equipos de trabajo en la dirección general y ha acudido a la Subsecretaría de Interior, todo para comenzar la planificación y la tarea de definir a su nuevo Alto Mando.

Dijo sentirse “muy contento, muy feliz de ser el carabinero a cargo de los 60.000 carabineros que tenemos a lo largo y ancho del país”, y afirmó con entusiasmo que “me he preparado toda la vida para lo que pasó hoy, en este caso coincidió que el Presidente tomó la decisión de designarme y estoy trabajando para ejercer un buen cargo y estar a la altura de las circunstancias”.

Afirmó que ha estado en contacto con Soto, “le he expresado mi gratitud” y le ha preguntado cosas sobre “su experiencia y sus años de servicio”, sin embargo, aseguró que no conversó con él sobre la polémica forma en que se dio su salida de la institución.

Además, comentó que tras su nombramiento tanto Soto como otros miembros del Alto Mando saliente se contactaron con él para “darle muestras de afecto”.