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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

José Antonio Kast, en su primer discurso desde La Moneda, agradeció el respaldo ciudadano y anunció un gobierno de emergencia. Destacó la necesidad de auditorías y prometió perseguir a quienes considera adversarios de Chile. Se comprometió a combatir la corrupción y llamó a la unidad y responsabilidad compartida. Recordó la frase de Bernardo O'Higgins: "Chile será libre, o no será", y prometió recuperar el país.

Cerca de las 22:00 horas, el presidente José Antonio Kast dirigió su primer mensaje a la ciudadanía desde el balcón del salón Independencia de La Moneda. Con la Plaza de la Constitución repleta de seguidores que coreaban “¡sí, se pudo!” y “¡auditoría!”, el Mandatario apareció junto a la primera dama María Pía Adriasola para entregar un discurso cargado de diagnósticos críticos y promesas de acción inmediata. “¡Viva Chile! ¡Que viva Chile! ¡Que viva Chile!”, exclamó al inicio de su primera cadena nacional.

Kast comenzó agradeciendo el respaldo ciudadano y subrayando la magnitud del desafío que asume. “Estoy aquí, en este balcón histórico, en el balcón del Palacio de La Moneda, para agradecerles por el honor y el privilegio de haberme elegido Presidente de la República. De Visviri a Puerto Williams, de Chile continental e insular, tengo el corazón lleno de gratitud”, expresó. Añadió que, junto a su esposa, el palacio será su hogar, pero enfatizó que no ganaron para ocupar un cargo, sino para trabajar por los chilenos.

Nos entregan un país en peores condiciones de las que podíamos imaginar. Un país con sus finanzas públicas debilitadas. Un país donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado. Un país donde las familias se sienten abandonadas por el Estado”, señaló. Defendió además la necesidad de auditorías como base para cualquier solución: “Porque cuando se oculta el diagnóstico, los tratamientos fracasan. Y porque la ciudadanía tiene todo el derecho a saber qué se hizo y qué se dejó sin hacer”.

Frente a ese escenario, Kast anunció que su gobierno será uno de emergencia, concepto que desarrolló con énfasis. “Un gobierno de emergencia no es un eslogan. Es orden donde hay caos. Es alivio donde hay dolor. Es mano firme donde hay impunidad. Y es esperanza real, concreta y posible para quienes han sido ignorados por mucho tiempo”, afirmó. Citó a Diego Portales para respaldar su enfoque: “Un país no puede gobernarse solo con ideas. Tiene que gobernarse con carácter y el carácter no es arbitrariedad. El carácter es estar dispuesto a hacer lo que hay que hacer aunque sea incómodo, aunque sea impopular, aunque cueste“.

Mensaje a los adversarios

En uno de los pasajes más enérgicos de su alocución, el Presidente identificó a quienes considera adversarios de Chile. “No son los que piensan distinto a nosotros en política. No son los que votan diferente. Son quienes se han tomado nuestros barrios. Son quienes han corrompido a nuestros jóvenes. Son quienes han sembrado el terror en las poblaciones“, precisó. Incluyó también a quienes han ingresado al país vulnerando las fronteras para delinquir, explotar o convertir el territorio en tierra de nadie.

Según advirtió Kast, “a los adversarios de Chile, les digo, no vamos a negociar. Los vamos a perseguir, los vamos a encontrar, los vamos a juzgar, y los vamos a condenar“, sentenció. En esa línea, ofreció un mensaje directo a las policías y Fuerzas Armadas: “Queremos decirle a nuestros Carabineros, a nuestra Policía de Investigaciones, a nuestros gendarmes y a nuestras Fuerzas Armadas que tendrán todo el respaldo de la ley, los recursos del Estado y la voluntad política que durante tanto tiempo les faltó“.

La corrupción también ocupó un lugar central en el discurso, como una herida abierta que ha debilitado la confianza ciudadana. “Eso no se soluciona con discursos. Se demuestra con hechos”, afirmó Kast, comprometiéndose a ser implacable con quienes roben dinero público o abusen del poder. “Sin importar el apellido, el partido o el sector político. Porque nuestro compromiso, al asumir el gobierno de Chile, es que el Presidente, los ministros, y cada uno de los funcionarios, nos ocupemos de servir a los chilenos. No se viene a robar, no se viene a estafar, no se viene a sacar la vuelta”, declaró.

El Mandatario fue categórico, argumentando que “todas las autoridades, todos los funcionarios, estarán al servicio de la Patria, y el que no cumpla, se va“.

Presidente Kast llama a la unidad y a la responsabilidad compartida

Kast dedicó parte de su intervención a quienes han perdido la esperanza o dudan de las promesas políticas. Mencionó al padre que trabaja dos turnos y no le alcanza, a la mujer que camina rápido de noche por calles que ya no siente suyas, al joven que estudia con esfuerzo sin saber si valdrá la pena. “A ellos les digo algo muy simple: no llegamos aquí por casualidad. No llegamos aquí por una encuesta”, afirmó, subrayando años de trabajo y escucha ciudadana.

El Presidente también convocó a “la ciudadanía, ustedes, también tienen una tremenda responsabilidad. Tenemos que aprovechar juntos esta oportunidad, y solo lo haremos si cada uno de ustedes también trabaja y cuida a Chile”, señaló. Extendió la invitación a todos los sectores: trabajadores, estudiantes, funcionarios públicos, personas del norte, sur y centro, remarcando que “nadie sobra”.

En un tono conciliador, Kast llamó a la unidad por causas urgentes, sin borrar las diferencias legítimas. “No a una unidad que borra las diferencias, porque la crítica es legítima y el debate necesario para fortalecer nuestra democracia. Sino a la unidad por las causas urgentes de Chile, aquellas que están por encima de nuestras diferencias”, explicó. Mencionó a los niños, adultos mayores, trabajadores y estudiantes como destinatarios de ese esfuerzo compartido.

“Los que tienen dudas también caben. Los que critican también son Chile. Lo que pedimos es una sola cosa: que le demos una oportunidad a Chile. Que trabajemos juntos por lo que nos une. Porque Chile es más grande que nuestras divisiones. Mucho más grande”, enfatizó desde el balcón presidencial.

“Chile será libre, o no será”

En el pasaje final de su alocución, el jefe de Estado recordó la frase de Bernardo O’Higgins: “Chile será libre, o no será”, y advirtió que esa libertad está siendo desafiada por el crimen, la corrupción y quienes creen que el país debe resignarse a la violencia. “Pero se equivocan. Porque los chilenos no somos un pueblo resignado. No somos un pueblo derrotado. Somos un pueblo que se levanta”, dijo desde La Moneda.

Del mismo modo, sostuvo que “nos levantamos después de las crisis. Nos levantamos después de los terremotos. Nos levantamos después de las injusticias. Y siempre volvemos a levantarnos. Porque en el corazón de Chile vive algo más fuerte que el miedo. Vive el coraje de su gente. Vive el esfuerzo de sus trabajadores. Vive el amor de sus familias”, expresó, arrancando aplausos de sus adherentes.

Antes de concluir, Kast agradeció a su familia, especialmente a su esposa e hijos, por el apoyo incondicional. “Necesitamos más abrazos, necesitamos más cariño, necesitamos más familia para enfrentar esta vida que es dura y desafiante. Gracias por su apoyo. Gracias por estar siempre junto a mí”, dijo en medio de la solicitud de “el beso” por parte de la multitud.

El cierre del discurso fue una declaración de propósitos para su administración. “Vamos a recuperar nuestro país. Vamos a recuperar nuestras calles. Vamos a recuperar nuestras instituciones. Vamos a recuperar la esperanza. Porque los chilenos no queremos seguir administrando la mediocridad. Queremos construir grandeza”, afirmó. Finalmente, convocó a sus ministros y funcionarios a ponerse a trabajar de inmediato, porque “no hay tiempo que perder, porque Chile no aguanta más. ¡Viva Chile!”.

Revisa el mensaje del presidente José Antonio Kast, aquí: