Conmoción ha generado en Francia la muerte de una niña de 11 años, llamada Lyhanna, cuyo presunto homicida habría estado libre pese a denuncia por casos de abuso sexual. Ante esta situación, el ministro de justicia francés, Gérald Darmanin, descartó dimitir.
El país registró protestas en ciudades como París, Marsella, Lyon y Burdeos, todas frente a los edificios de cortes judiciales, según reportó Le Figaro.
Protestas por muerte de Lyhanna en Francia
“Estamos acá para mostrar nuestro total apoyo a la familia de Lyhanna. Las cosas tienen que cambiar y hay que escuchar a los niños. 160.000 niños al año son víctimas de violencia sexual. Las denuncias son numerosas, pero con demasiada frecuencia se desestiman”, indicó una mujer llamada Caroline, perteneciente a la ONG feminista AG-33, al citado medio.
“Esta tragedia es el resultado de un desastre judicial. Tengo una hija de 13 años y estoy indignada. Lyhanna murió porque la vida de los niños no importa! En nuestro país, los niños no están protegidos. ¡No hay apoyo para los servicios de protección infantil, que están en apuros en todas partes!”, añadió.
Por su lado, el ministro Darmanin descartó este lunes dimitir y prometió “toda la verdad” sobre los fallos institucionales “extremadamente graves” revelados por el caso Lyhanna, la niña de 11 años asesinada “en condiciones absolutamente atroces” y cuya muerte ha reabierto el debate sobre la protección de los menores víctimas de violencia sexual.
“Haré (que se conozca) toda la verdad sin ocultar nada a los franceses”, aseguró Darmanin en una rueda de prensa, donde prometió comunicar las conclusiones de las investigaciones administrativas y las eventuales responsabilidades que puedan derivarse del caso de Lyhanna, al día siguiente de una marcha blanca multitudinaria celebrada en su localidad, Fleurance (Gers, suroeste).
Tras reunirse en la sede del Ministerio de Justicia con todos los fiscales generales, Darmanin reconoció que el Estado debe asumir sus responsabilidades cuando se producen errores que desembocan en tragedias y que en este caso “no se deben a falta de medios”.
Pero él descartó dimitir: “La cuestión de mi permanencia se plantearía si yo no asumiera mi responsabilidad” y los fallos en el caso de Lyhanna “no se debían a instrucciones” suyas, subrayó.
El presunto asesino de Lyhanna era objeto de varias denuncias por abusos o violaciones a menores archivadas o en curso, entre ellas una muy sólida y cuyo trámite acumuló importantes retrasos.
“Si una niña presenta lesiones compatibles con una violación, un psicólogo considera creíble su relato y aun así se tarda nueve meses en interrogar al sospechoso, me parece legítimo concluir que el servicio público de justicia ha fallado gravemente”, afirmó.
Y se preguntó: “¿Se trata de una disfunción puntual o existen numerosas situaciones similares en los tribunales franceses?”.
Como avanzó la víspera, Darmanin ordenó revisar todos los procedimientos relacionados con delitos sexuales y violentos contra menores.
En concreto, pidió a los fiscales generales que elaboren antes del 14 de julio un inventario exhaustivo de todas las denuncias en trámite por delitos o crímenes cometidos contra menores en las que las investigaciones no hayan avanzado suficientemente o en las que aún no se haya interrogado a los sospechosos.
Según explicó, las autoridades tienen identificadas actualmente unas 70.000 denuncias de este tipo en Francia. El objetivo es determinar si el caso Lyhanna constituye una falla aislada o si existen problemas estructurales más amplios en el tratamiento judicial de este tipo de expedientes.