Basta un teléfono para acceder en segundos a una plataforma de apuestas. Lo que muchas veces comienza como entretención puede terminar en endeudamiento, adicción, deterioro de la salud mental y conflictos familiares. Por eso este fenómeno no puede seguir tratándose simplemente como un negocio digital.

Existe además una contradicción que debe ser aclarada. Mientras plataformas que operan sin autorización han sido objeto de órdenes de bloqueo, existen mecanismos tributarios aplicables a estas actividades.

Lee también...
Apuestas: un debate pendiente Martes 13 Octubre, 2026 | 13:27

Por eso acudí a la Contraloría General de la República y también a la Comisión para el Mercado Financiero, ya que necesitamos claridad, fiscalización y una respuesta coordinada.

Pero el centro de esta discusión son las personas, especialmente nuestros niños y jóvenes. Cuando alguien desarrolla un problema grave con las apuestas, las consecuencias no terminan en quien juega: afectan a su familia, sus relaciones, sus ahorros y su salud mental.

Actualmente, el Senado tramita un proyecto que busca regular las plataformas de apuestas online. Mi posición es distinta: creo que debemos avanzar hacia su prohibición.

Si la iniciativa mantiene como objetivo regular y permitir el funcionamiento de estas plataformas, no contará con mi voto. No podemos normalizar una actividad que está generando graves consecuencias sociales bajo la idea de que basta con ponerle reglas.

Cuando las apuestas terminan generando endeudamiento, problemas de salud mental y conflictos familiares, dejan de ser una simple entretención. Por eso debemos mirar este problema con seriedad y poner en el centro la protección de las personas, especialmente de nuestros niños y jóvenes. Ningún interés económico puede estar por sobre el bienestar de las familias.