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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Las elecciones de Medio Término en EE. UU. suponen un gran desafío para Trump, ya que determinarán su futuro político. Con el control actual del Congreso, los republicanos tienen mayoría, pero los demócratas podrían revertir esto. Las proyecciones indican que los demócratas podrían ganar la Cámara Baja, y necesitan sumar solo tres escaños. En cuanto al Senado, la situación es más incierta, con posibles cambios en estados clave como Texas, Michigan y Kansas. Las elecciones se llevarán a cabo el 3 de noviembre y serán cruciales para el panorama político de EE.

Las elecciones de Medio Término en EEUU (Midterms en inglés) representan el mayor reto electoral del presidente Donald Trump a la fecha, ya que determinarán si llega gobernando con mayorías hacia el final de su periodo, en 2029, o deberá enfrentar una oposición más dura.

Hasta ahora, Trump ha gozado de cierta tranquilidad legislativa, debido a que el partido Republicano (su conglomerado) tiene superioridad en las dos cámaras (Representantes y Senado), pero aquello podría revertirse.

Las elecciones se llevarán a cabo el próximo 3 de noviembre, con la idea de renovar la totalidad de la Cámara Baja (435 escaños) y un tercio de los senadores (35 de los 100 puestos).

En relación a los Representantes, el punto de partida de la elección indica que los republicanos llegan con ventaja de 220, contra 215 demócratas. Un número que es estrecho, pero que de momento ha servido a Trump.

Los primeros análisis sostienes que la oposición debe mantener su base y sumar solamente tres escaños para hacerse con el control de este organismo. Por ahora, el panorama es favorable para este grupo.

De acuerdo a AXIOS, prácticamente todas las encuestas sostienen que los Demócratas se quedarán con el control de esta parte del congreso. Las proyecciones más conservadoras indican que tendrán una ganancia de 10 escaños, lo que les daría una victoria estrecha.

Según el Wall Street Journal, el PD podría disputar mano a mano distritos que son afines a Trump, en zonas como New Hampshire, Ohio, Florida y Texas, aunque la preocupación inicial es defender las que mantienen en su poder.

“Los demócratas luchan por unirse en torno a una plataforma ideológica y se enfrentan a una marcada desventaja financiera frente a los republicanos. En algunos estados tradicionalmente demócratas, los candidatos republicanos al Senado están presentando fuertes desafíos, lo que da a los republicanos la esperanza de contrarrestar cualquier avance demócrata en otros lugares y obliga a los demócratas a dedicar recursos económicos y energía a defender sus distritos electorales”, detallan.

El senado representa otro flanco de disputas para noviembre, con un resultado que, a priori, es mucho más incierto.

De los escaños a elegirse (35), actualmente 22 están en manos de los Republicanos, mientras que 13 son parte de la oposición.

Por lo mismo, si los demócratas logran mantener sus senadores actuales y sumar otros cuatro, podrán hacerse con el dominio de la cámara alta.

Hasta ahora, los ojos han estado puestos en tres estados: Texas, Michigan y Kansas, donde se anticipan resultados que serán extremadamente reñidos.

Texas, un bastión republicano, representa el mayor riesgo para la administración Trump, ya que el demócrata James Talarico tiene ventaja sobre Ken Paxton, amigo cercano del presidente, lo que inclinaría la balanza a un resultado sorprendente.

Por otro lado Kansas, otro estado totalmente conservador, mantiene una lucha bastante cerrada entre el actual senador Roger Mashall, frente a Adam Hamilton.

Hasta ahora, las encuestas dan un triunfo muy cerrado de Mashall, aunque Hamilton podría dar vuelta el resultado en la parte final de la campaña. Para los analistas, será algo muy cerrado.

En Michigan también existe una disputa muy cerrada, en este caso entre Mike Rogers (R) y Abdul El-Sayed (D). Los sondeos indican una ventaja del segundo, pero por sólo tres puntos.

El-Sayed es parte del ala progresista del Partido Demócrata, siendo cuestionado en varias ocasiones por Donald Trump.

Hasta ahora, el mandatario ha concentrado sus esfuerzos en diversos mitines, donde ha insistido en su promesa de regalar 5.000 a cada estadounidense en caso de ganar los comicios.