El Senado de Brasil aprobó el miércoles una reforma constitucional, impulsada por el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, para reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial.
La reforma, que contempla la eliminación del régimen “6×1” para agregar un día de descanso semanal, fue aprobada tras dos votaciones consecutivas durante la misma sesión legislativa.
Tal como detalla O Globo, la enmienda a la Constitución recibió el respaldo del senador y candidato opositor Flávio Bolsonaro, quien originalmente se oponía al proyecto.
El apoyo del hijo del expresidente Jair Bolsonaro fue clave para que la reforma viera la luz, ya que su decisión permitió que los senadores opositores acompañaran la iniciativa.
Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), votó de forma telemática ya que se encontraba participando en actos de campaña en Porto Alegre, capital y ciudad más poblada de Río Grande del Sur.
El texto salió adelante con 75 votos a favor y un único voto en contra, el del senador Hamilton Mourao, de la formación de derecha Republicanos.
De esta manera, la reforma reducirá la jornada semanal de las 44 horas actuales a 42 horas en un plazo de 60 días tras su promulgación. Finalmente, se fijará en las 40 horas definitivas un año después.
Victoria para Lula antes del balotaje
La aprobación de la reforma llega en un momento decisivo en Brasil, considerando que el domingo 25 de octubre se realizará la segunda vuelta entre Lula y Bolsonaro.
Recordemos que Flávio obtuvo el 47,03% de los votos en la primera vuelta del domingo 4 de octubre, frente al 45,16% que obtuvo el actual mandatario de Brasil.
En ese sentido, Lula podrá presentar la reforma como un logro tangible para los trabajadores. Cabe destacar que la iniciativa conecta con una demanda histórica de sindicatos y sectores populares, tradicionalmente importantes para el Partido de los Trabajadores.
“¡Se acabó la jornada 6×1! Un logro histórico para millones de trabajadores y trabajadoras, que ahora tendrán más tiempo para descansar, estar con su familia, cuidarse y vivir”, celebró Lula tras la aprobación.
“Quienes construyen Brasil cada día también merecen tiempo para vivir. ¡Es un Brasil listo para más!”, agregó.
Sin embargo, tal como recoge EFE, sectores productivos y patronales se oponían a la reducción de la jornada.
La Federación de Comercio de São Paulo, por ejemplo, prevé un incremento de un 22% en el costo de la hora trabajada y advierte de la posible eliminación de hasta 1,2 millones de puestos de trabajo.