En el último año, una tendencia estética ha marcado el look de un grupo de la población estadounidense llamado “rostro Mar-a-Lago”, que incluye rasgos marcados, muy retocados, y que se asocia al círculo cercano del presidente Donald Trump.
Su nombre alude a Mar-a-Lago, el complejo privado del mandatario en Palm Beach, Florida, que funciona como su segunda Casa Blanca. Según Vanity Fair España, el término surgió pocas semanas después de la asunción del segundo mandato de Trump, cuando las páginas de belleza se fijaron en los rostros de su entorno.
¿En qué consiste el look Mar-a-Lago?
De acuerdo con The Guardian, se trata de rasgos “increíblemente tersos” y voluminosos: labios inflados, cejas inmóviles y cuellos tensos.
Por su parte, HuffPost agrega que suele incluir un bronceado dorado, ondas de peinado “playero”, extensiones de pestañas, carillas dentales y maquillaje muy contorneado.
Tener este look se logra sobre todo con inyecciones: bótox (toxina que paraliza músculos para alisar arrugas) y rellenos faciales, es decir, geles que dan volumen. También se usan cirugías como lifting y tratamientos con láser.
En ese sentido, un cirujano de Washington lo describe en el blog de su clínica como “una máscara aristocrática moderna”. Según él, su costo puede ir de 200 mil a 300 mil dólares (unos 190 millones de pesos chilenos) a lo largo de una década.
Famosos y figuras asociadas
Medios como El País y The Guardian mencionan a Kimberly Guilfoyle, la recién destituida embajadora estadounidense en Grecia, la activista Laura Loomer, la exsecretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem y la nuera del presidente, Lara Trump.
También figura el excongresista Matt Gaetz, y Melania e Ivanka Trump se citan como referentes del canon. Vanity Fair señala que todos son casos de sospecha: ninguno ha confirmado intervenciones quirúrgicas.
Para los expertos, el atractivo no es la belleza. La socióloga Samantha Kwan, sostiene que es “un símbolo altamente reconocible de que son devotos del MAGA”, el movimiento de Trump. La idea es pertenecer al grupo y mostrar poder y dinero.
Eso sí, distinto es el fenómeno de la “mejilla de Hollywood”, que se vincula a actrices jóvenes como Jenna Ortega o Anya Taylor-Joy, y que se obtiene a menudo con la bichectomía, la extracción de grasa de las mejillas para afinar la cara.
Los riesgos del look “Mar-a-Lago”
Como todo en el mundo de la estética, tiene ciertos peros, y los cirujanos advierten de resultados poco naturales.
La cirujana plástica Anita Kulkarni, en Washington, rechaza pedidos de más relleno: “Si pongo más ahí, vas a pasar de verte como la mejor versión de ti a verte como Maléfica”, aseguró y añadió que agregar relleno sobre otro reciente puede causar bultos.
Otra especialista, Kelly Bolden, habla de “ceguera de percepción”: quien se inyecta se acostumbra al cambio y siempre quiere “un poquito más” y advierte que rellenar todas las arrugas se ve “anormal”.
Pero además, “el relleno se va”, afirman los expertos. Un lifting dura unos ocho a diez años, por lo que la moda también podría pasar con el fin de la era Trump.
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