Durante este miércoles el presidente de EEUU, Donald Trump, aprobó que un condenado a muerte sea fusilado por el ejército de ese país, después de 60 años. Se trata de Nidal Malik Hasan, quien ha estado en el corredor de la muerte desde 2013.
De acuerdo a The New York Times, desde ahora habrá una serie de procedimientos judiciales antes que la ejecusión se lleve a cabo, por lo que se estima que esta tardará varios años en llegar.
“Las condenas a muerte son extremadamente raras en el sistema de justicia militar, y las ejecuciones aún más. Actualmente, solo cuatro hombres, entre ellos Hasan, se encuentran en el corredor de la muerte militar”, detallaron.
En este contexto, el medio sostiene que el Ejército ha planteado reanudar las ejecusiones de este tipo durante la administración de Trump, aunque siempre evaluando los casos.
En la presidencia de Joe Biden, que acabó en 2025, estos procedimientos se habían suspendido de forma indefinida.
El último sentenciado a muerte y ejecutado por las fuerzas armadas de EEUU había sido John Bennett, en 1965, aunque en su caso el procedimiento fue el ahorcamiento. En ese entonces, Bennett fue sentenciado por la violación e intento de asesinato de una niña de 11 años en Austria.
¿Qué crimen cometió Nidal Hasan?
Hasan abrió fuego contra soldados estadounidenses en un centro de procesamiento de personal de Fort Hood, el 5 de noviembre de 2009 y gritó ‘Allahu Akbar’ (‘Dios es el más grande’) durante el ataque.
Por lo anterior, fue condenado a muerte en 2013 por trece cargos de asesinato premeditado y 32 de intento de asesinato premeditado, se encuentra recluido en la prisión militar de Fort Leavenworth, en Kansas.
La masacre ocurrió cuando Hasan, entonces psiquiatra del Ejército con el rango de mayor, abrió fuego dentro del Centro de Preparación para Soldados de Fort Hood, donde militares esperaban para ser desplegados o regresar de misiones en el extranjero.
El ataque dejó además a 32 personas heridas y fue considerado el tiroteo más mortífero ocurrido en una instalación militar estadounidense.
La investigación posterior determinó que Hasan había mantenido contactos con el clérigo radical Anwar al Awlaki, quien posteriormente se convirtió en una figura destacada de Al Qaeda en la península arábiga.
Hasan fue juzgado por un tribunal militar y se declaró no culpable, aunque actuó como su propio abogado durante el proceso. El 28 de agosto de 2013 fue condenado a muerte por unanimidad de los miembros del tribunal.
No obstante, las versiones actuales sostienen que el sujeto ha buscado ser fusilado en EEUU, para ser considerado como martir por grupos radicales islámicos.