¿Qué ocurría realmente dentro de los laboratorios que la Unión Soviética levantó en la remota Siberia? La pregunta volvió a escena por la muerte de una mujer de 28 años por culpa de un tipo de peste que aún no se especifica por parte de las autoridades locales.
El hecho mortal sucedió en el Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk, a unos 4.000 kilómetros de Moscú, cerca de la frontera con Mongolia, donde Daria Shipilova murió días después de que, según versiones no confirmadas, se le rompiera un tubo con peste neumónica, una infección de los pulmones causada por la bacteria Yersinia pestis.
Un laboratorio con doble cara
Resulta que el instituto de Irkutsk es uno de unos 80 laboratorios de enfermedades infecciosas construidos por la URSS para la defensa y la salud pública. Pero, según una investigación publicada en el Critical Reviews in Microbiology en el 2006, estaban muy ligados al programa soviético de armas biológicas.
Irkutsk funcionaba como una especie de biblioteca de gérmenes: guardaba cepas salvajes y muy virulentas de peste, ántrax y otros patógenos tomados de animales de Asia oriental y Siberia.
Muchos de estos centros, según Zilinskas, entregaban muestras al ejército soviético para sus investigaciones.
El Kremlin sostiene que el laboratorio se usó para investigación defensiva y desarrollo de vacunas. Sin embargo, un informe del Departamento de Estado de EE.UU. de abril de 2025 afirmó que Rusia “mantiene un programa ofensivo de guerra biológica” y viola la Convención sobre Armas Biológicas, algo que Moscú niega.
Versiones cruzadas sobre la muerte
Aquí empiezan las contradicciones. El gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, dijo que la trabajadora murió de una “neumonía de origen indeterminado” y que no se hallaron microorganismos ligados a su trabajo, según la revista TIME.
Al mismo tiempo, las autoridades sanitarias rusas aseguran que no hubo accidentes con patógenos. Pero resulta que cerca de 200 personas están bajo observación, a pesar de supuestamente no registrar incidentes.
Ante esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que ninguno de los contactos dio positivo ni mostró síntomas y estimó el riesgo como “moderado a bajo” para Irkutsk y “muy bajo” para Europa.
La experta Jennifer Nuzzo, de la Universidad de Brown, planteó dudas al New York Post: si fuera peste, la trabajadora habría recibido antibióticos de inmediato tras la exposición.
“No lo estoy llamando peste. Lo estoy llamando una neumonía de etiología desconocida”, afirmó. Es decir, la mujer tenía una infección pulmonar grave, pero los médicos no han identificado su causa.
Por qué la peste preocupa
La peste neumónica es la forma más grave y la única que se transmite entre personas por gotitas respiratorias. Sin tratamiento es casi siempre mortal, pero se cura con antibióticos si se parte a tiempo, idealmente dentro de 24 horas desde los síntomas.
El exdirector de la CIA Mike Pompeo comparó el caso con el inicio del covid-19 y habló de “mentiras y obstrucción”, mientras que Washington pidió a Rusia “compartir información precisa de forma rápida y abierta”.
Tras el colapso soviético en 1991, muchos de estos laboratorios cayeron en el abandono por falta de fondos. Durante dos décadas, programas respaldados por EE.UU. ayudaron a asegurar sus colecciones de patógenos.
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