Daria Shipilova, una trabajadora de 28 años de un instituto de investigación en Siberia, Rusia, murió el pasado 2 de octubre tras desarrollar una neumonía fulminante. La mujer trabajaba en el Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk. De acuerdo con los antecedentes preliminares, se le habría roto un tubo de ensayo con el patógeno de la peste (Yersinia pestis), aunque su muerte se atribuyó a una “neumonía de etiología desconocida”.
A raíz del incidente, varios hospitales de la ciudad, incluido uno pediátrico, quedaron en cuarentena por sospechas de una posible peste neumónica, donde unas 200 personas que tuvieron contacto con ella estarían bajo estricta observación médica.
La situación ha generado preocupación a nivel internacional. De acuerdo con CNN, el Departamento de Estado de EE. UU. y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informaron que están monitoreando la situación de cerca. Según informó Deutsche Welle, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido a las autoridades rusas más información sobre la muerte por un posible caso de peste neumónica; eso sí, considera por ahora “muy bajo” el riesgo sanitario en Europa.
“Sobre la base de la información no oficial disponible, el riesgo para la salud pública de la población general parece bajo”, indicó este martes el portavoz de la agencia Christian Lindmeier.
¿Qué es la peste neumónica?
La peste es una infección bacteriana grave que puede causar la muerte. Afecta a pequeños mamíferos, sobre todo roedores, y a los humanos. La causa es la bacteria Yersinia pestis, que suelen portar ratas y que propagan las pulgas.
De acuerdo con la enciclopedia médica MedlinePlus, existen tres tipos de peste: bubónica, septicémica y neumónica, pero todas las provoca la misma bacteria.
La bubónica infecta los nódulos linfáticos. Suele venir de picaduras de pulga y sus síntomas aparecen de 2 a 8 días después del contacto. La septicémica es una infección de la sangre y puede matar incluso antes de que haya síntomas graves.
Finalmente, la neumónica es una infección de los pulmones y la forma más grave. Esta última es la que puede provocar epidemias y el único tipo que se transmite entre personas, al inhalar gotitas respiratorias de un infectado. También puede aparecer cuando una peste bubónica o septicémica sin tratar llega a los pulmones.
Sus síntomas surgen de forma repentina, normalmente de 1 a 3 días después de la exposición, y la neumonía avanza rápido. Sin tratamiento, la forma neumónica tiene una mortalidad cercana al 100%.
Mortal, pero tratable
La peste se trata con antibióticos, y el tratamiento debe comenzar de inmediato, incluso con sospecha. De hecho, si no se recibe dentro de las 24 horas del inicio de los síntomas, el riesgo de muerte aumenta considerablemente. A menudo también se necesitan oxígeno, líquidos intravenosos y asistencia respiratoria.
Antes de los antibióticos, según MedlinePlus, el 60% de los enfermos en Estados Unidos moría. Hoy la mortalidad general es de 6%, pero casi todos los pacientes con peste septicémica o neumónica mueren si no se tratan a tiempo. Por eso quienes tienen peste neumónica se aíslan, y sus contactos cercanos reciben antibióticos preventivos y vigilancia.
Antonio José Caruz Arcos, catedrático de Genética de la Universidad de Jaén, explicó mediante un análisis para The Conversation que Yersinia pestis se manipula en laboratorios de nivel 3 de bioseguridad, con estrictos controles de esterilización y acceso. No obstante, advirtió que ningún laboratorio es una cámara acorazada.