VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Xi Jinping, presidente de China, se reúne con Donald Trump en la Casa Blanca en su segundo encuentro del año, tras la cumbre en Pekín. No asistirá a la ONU y centrará la visita en comercio y tecnología. Destacan la tregua comercial, acceso a minerales críticos y desarrollo de inteligencia artificial. Trump, en posición frágil por la guerra en Irán, busca aislar económicamente a Teherán, mientras China defiende su derecho a comerciar.

Xi Jinping, presidente de China, inició su viaje a EEUU para reunirse con Donald Trump, mandatario norteamericano, en la Casa Blanca. Se trata del segundo cara a cara de los dos líderes en 2026, el primero había sido en Pekín, en mayo pasado.

El líder chino no asistirá a la Asamblea General de la ONU, pese a que su país es parte del Consejo de Segurida, y se mantendrá en Washington hasta el próximo 27 de septiembre.

Temas claves de la reunión de Xi Jinping y Donald Trump

De acuerdo al medio DW, antes del viaje el embajador chino en Washington, Xie Feng, afirmó en un artículo publicado en el Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista de China, que esa fórmula “no es un eslogan”, sino una llamada a actuar “en la misma dirección”.

El comercio concentra buena parte de la agenda entre las dos mayores economías del mundo, que lograron frenar la escalada abierta tras la guerra arancelaria lanzada por Trump el año pasado contra numerosos socios comerciales y respondida por Pekín con gravámenes igualmente elevados.

La tregua comercial, que expira en noviembre, será uno de los asuntos centrales de la conversación, junto con el acceso a minerales críticos y tierras raras, fundamentales para las industrias tecnológica y de defensa.

China domina buena parte de ese mercado, una posición que Washington observa con creciente inquietud.

Otro foco de fricción es el vertiginoso desarrollo de la IA. Trump se resiste a imponer restricciones que, a su juicio, puedan frenar a Estados Unidos frente a China, pese a las advertencias de algunos dirigentes de la propia industria sobre los riesgos de avanzar sin controles suficientes.

“Quien gane en el campo de la IA, gana”, declaró la semana pasada Trump al descartar regulaciones que, según él, puedan ralentizar el desarrollo de esta tecnología.

Trump llega a la cita con Xi en una posición más frágil que en mayo, con la guerra de Irán estancada y el riesgo de que el conflicto pase factura a los republicanos de cara a las elecciones legislativas de medio mandato de noviembre.

El presidente estadounidense busca aumentar el aislamiento económico de la República Islámica, pero China defiende su derecho a comerciar con Teherán, del que es el principal comprador de petróleo.

Asimismo, Trump ratificó la semana pasada una ley que permite imponer nuevos aranceles a los países que compren gas y petróleo de Rusia e Irán, tal y como hace Pekín, pero hasta ahora ha evitado anunciar castigos a China para no poner en riesgo la cumbre con Xi.

Sobre Taiwán, cuya soberanía reclama Pekín, se espera que Xi insista en que Trump limite el suministro estadounidense de armas a la isla, cuya anexión China no descarta lograr por la fuerza.

Trump mantiene una posición ambigua sobre Taiwán y, desde su última reunión con Xi, tiene paralizado un paquete de armamento para la isla, que considera una “moneda de cambio” para negociar otros asuntos con Pekín.

No obstante, su Administración sostiene que no ha alterado la histórica política estadounidense hacia Taiwán: bajo el principio de “una sola China”, Washington no reconoce la independencia formal de la isla, aunque mantiene el compromiso de proporcionarle los medios para defenderse.