Internacional
Martes 18 junio de 2019 | Publicado a las 01:03
Por qué los jóvenes de Hong Kong eligieron las protestas violentas
Por Jonathan Flores
La información es de Agence France-Presse
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Los j√≥venes de Hong Kong que se enfrentaron esta semana a la polic√≠a antidisturbios explican por qu√© han elegido la estrategia del enfrentamiento tras a√Īos de vanas manifestaciones pac√≠ficas contra la erosi√≥n de las libertades en la antigua colonia brit√°nica.

Las masivas manifestaciones consiguieron sin embargo que el ejecutivo de Hong Kong suspendiera temporalmente un polémico proyecto de ley que autoriza las extradiciones a China, y que la jefa del gobierno local, Carrie Lam, pidiera disculpas. El líder estudiantil Joshua Wong, símbolo de las protestas prodemocracia de 2014, fue asimismo liberado este lunes.

En una serie de entrevistas con la Agence France-Presse, estos j√≥venes, en su mayor√≠a estudiantes, cuentan haber perdido la fe en las manifestaciones pac√≠ficas y en las campa√Īas de desobediencia civil.

Los l√≠deres de los anteriores movimientos prodemocracia est√°n encarcelados, y por ello carecen de direcci√≥n y deben organizarse en peque√Īas c√©lulas.

Héctor Retamal | Agence France-Presse
Héctor Retamal | Agence France-Presse

Este centro financiero internacional, devuelto a China en 1997, vivió escenas de violencia sin precedentes el miércoles pasado, cuando los jóvenes se enfrentaron a la policía para protestar contra el controvertido proyecto de ley.

En la l√≠nea del frente, Sharon, estudiante de 18 a√Īos, asegura haberse dado cuenta tres d√≠as antes que las manifestaciones pac√≠ficas no sirven para nada.

Este d√≠a, un n√ļmero r√©cord de manifestantes -un mill√≥n, sobre un total de siete millones de habitantes, seg√ļn los organizadores- bajaron a las calles para pedir la retirada del proyecto de ley.

Material antigases

“Me d√≠ cuenta de que incluso si un mill√≥n de personas se manifiestan, no tiene ninguna repercusi√≥n”, dice Sharon. “La gente comprendi√≥ que las manifestaciones pac√≠ficas no dan resultado”.

Andrew, de 22 a√Īos, y un grupo de siete amigos se prepararon cuidadosamente antes de ir a la manifestaci√≥n. Compraron material para protegerse, gafas y papel transparente para envolver alimentos y evitar las quemaduras que provocan los gases lacrim√≥genos, adem√°s de vendas para curar eventuales heridas.

“Nadie nos ha dicho que utilicemos la fuerza o que vayamos a primera l√≠nea”, asegura.

La decisión de cargar contra las fuerzas del orden para intentar ingresar en el Consejo legislativo (LegCo, Parlamento local) fue espontánea, sin órdenes de superiores.

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“Lo que hab√≠amos hecho era insuficiente para que el gobierno sintiera la rabia y el descontento del pueblo, por eso ahora hemos decidido cambiar”
- Andrew, manifestante de 22 a√Īos.

Es evidente el contraste con el inmenso movimiento prodemocracia de 2014, cuando los manifestantes ocuparon durante más de dos meses barrios enteros para pedir que la elección del jefe de gobierno se hiciera mediante sufragio universal.

Pese a los enfrentamientos esporádicos con la policía, el movimiento de entonces fue mayoritariamente pacífico, y dirigido por líderes claramente identificados.

Pero la “Revuelta de los Paraguas” fracas√≥ en obtener la menor concesi√≥n, y varias figuras del movimiento fueron encarceladas.

“Lo que hab√≠amos hecho era insuficiente para que el gobierno sintiera la rabia y el descontento del pueblo, por eso ahora hemos decidido cambiar”, agrega Andrew.

“Radicales y violentos”

La polic√≠a calific√≥ la manifestaci√≥n del mi√©rcoles de mot√≠n, con “gente organizada, preparada, radical y violenta”, seg√ļn un veterano comisario.

El jefe de la policía de Hong Kong defendió a sus agentes y declaró que fueron atacados con proyectiles potencialmente mortales, como adoquines.

Pero tanto las fuerzas de seguridad como la propia jefa del ejecutivo, Carrie Lam, han sido acusadas de uso excesivo de la fuerza por grupos de derechos humanos, juristas y abogados. Varios padres de familia se manifestaron con pancartas pidiendo: “No disparen contra nuestros hijos”.

Andrew, que dice haber sido golpeado con porras, asegura que la gente empieza a justificar las t√°cticas m√°s radicales.

“Hab√≠a gente con trajes que ven√≠a a preguntarnos si necesit√°bamos algo”, afirma.

Leung, una estudiante que particip√≥ en todas las manifestaciones de estos √ļltimos a√Īos, asegura que su generaci√≥n “no tiene nada que perder”.

Para Andrew, las eventuales repercusiones del proyecto de extradici√≥n son m√°s fuertes que el miedo a ser detenido. “Incluso si elijo el confort, y me convierto en banquero, si esta ley es adoptada, me sentir√© amenazado”.

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