La migración forzada y la muerte de los más viejos puso a prueba la sobrevivencia de diversas culturas indígenas en Sudamérica y el Caribe.

Los efectos de la pandemia aún no terminan de sentirse ni dimensionarse en todo el mundo. En el caso de los pueblos indígenas latinoamericanos el impacto ha sido tan fuerte que muchas comunidades han quedado en serio riesgo de desaparecer.

La XV Asamblea General del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC) se dio a la tarea de analizar la realidad de las comunidades indígenas desde la óptica del impacto de la pandemia.

Los efectos del covid han sido muchos y variados dentro de las comunidades indígenas. Myrna Cunningham, presidenta del FILAC, los resume en tres daños fundamentales.

“El primero diría que son el contagio y fallecimiento, especialmente en la región amazónica. El segundo aspecto es que se profundizaron las desigualdades en acceso a salud y educación”, agregó.

“Esto último por la brecha tecnológica. Un tercer impacto es el económico, los indígenas que están a nivel urbano perdieron sus trabajos y los que viven en el campo perdieron sus cosechas porque no pudieron venderlas por el confinamiento”, explica.

Concesiones: otro problema

Otro de los aspectos que han afectado directamente a estas comunidades en América Latina y el Caribe son las concesiones implementadas por los gobiernos, que permitieron que empresas o trabajadores de diferentes rubros ocuparan territorios indígenas.

“Tenemos pueblos que fueron invadidos, incluso por narcotraficantes, como es el caso de Colombia. Esta invasión ha obligado a enfrentamientos y migración de numerosos pueblos. Algo que se repite en Centroamérica y el Caribe, en estos últimos casos producto también de los huracanes e inundaciones”, explica Cunnigham.

Para la presidenta del FILAC, la suma de la muerte de ancianos más la migración forzada da como resultado el riesgo de sobrevivencia de muchas culturas.

“Yo diría que lo que más ha afectado a los indígenas es la muerte de los mayores, de los sabios, los conocedores de la cultura, de los idiomas. Hay algunos pueblos que tienen muy pocos hablantes, entonces al perder a los más viejos se corre el enorme riesgo de que esas culturas se pierdan totalmente. Hay un peligro real de extinción de esos pueblos, especialmente en Sudamérica y México”, dice.

Una salida a la pandemia para los pueblos indígenas

Aunque el panorama no es muy alentador, Gabriel Muyuy, secretario técnico del FILAC confía en la capacidad de los pueblos indígenas.

Esto, para llegar a un entendimiento con los diferentes gobiernos y lograr así un camino que integre a las comunidades pluriculturales en las soluciones poscovid.

En este sentido ve el escenario dividido en dos grandes ejes: “La salud en sí misma. En este sentido, FILAC se ha enfocado en la importancia y necesidad de implementar políticas, programas y proyectos con visión de salud intercultural”, dijo.

Continuó diciendo que “eso quiere decir que además de medicina curativa, hay que logara un enfoque en procesos de atención integral, incluyendo el derecho al territorio, al ambiente sano, al fortalecimiento cultural”.

El segundo aspecto del que se ha hecho cargo la Asamblea General del FILAC es el socioeconómico.

Es por esto que “FILAC ha definido ya un nuevo programa denominado Programa Emblemático ICI para el Sumak Kawsay, es decir, Iniciativa de Cooperación Indígena para el Buen Vivir”.

“Su programa está enfocado en contribuir con elementos, herramientas y mecanismos técnicos a los gobiernos y los Pueblos Indígenas para que se garantice el derecho al desarrollo propio”, comentó.

“Estrategia o programa que también incluye la facilitación de elementos para que se fortalezcan las capacidades técnicas, pero también está enfocado hacia la facilitación de espacios de mercado más directo; de tal manera que los productos de los Pueblos Indígenas, puedan ser comercializados y así ellos puedan conseguir de mejor manera lo que no producen, pero requieren para su subsistencia”, concluye Muyuy.