Internacional
Domingo 07 octubre de 2018 | Publicado a las 08:19 · Actualizado a las 08:41
Brasile√Īos acuden a las urnas en elecciones m√°s polarizadas de las √ļltimas d√©cadas
Publicado por: Claudia Mi√Īo La informaci√≥n es de: Agence France-Presse
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Las elecciones presidenciales m√°s polarizadas de la historia reciente de Brasil se iniciaron este domingo, con el ultraderechista Jair Bolsonaro en posici√≥n de favorito en la primera vuelta tras una belicosa campa√Īa que expuso las tensiones de una democracia convulsionada por m√ļltiples crisis.

Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), tuvo un fuerte crecimiento en las encuestas despu√©s de ser apu√Īalado en un mitin el 6 de septiembre y lleg√≥ en los sondeos del s√°bado al 40% de votos v√°lidos (que excluyen los votos en blanco y los nulos).

Le sacó entre 15 y 16 puntos de ventaja a su más inmediato contendiente, Fernando Haddad, sustituto del encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como candidato del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).

Y espera ahora un empuje final para evitar una segunda vuelta, el 28 de octubre.

“Si entre hoy y ma√Īana cada uno de ustedes consigue ganar apenas un voto, liquidamos el asunto en la primera vuelta. Podemos hacerlo. Hay a√ļn muchos indecisos, mucha gente que busca el voto √ļtil”, afirm√≥ el candidato ultraderechista en un video difundido en su cuenta de Facebook.

Los analistas ven posible, aunque poco probable, que eso ocurra. La principal inc√≥gnita reside en el n√ļmero de electores “ocultos” de Bolsonaro entre los que afirman que votar√°n en blanco (6% a 7%) o se declaran indecisos (4% a 5%).

Las encuestas indican que en una segunda vuelta los dos pol√≠ticos, que son tambi√©n los que tienen mayor √≠ndice de rechazo, estar√≠an en empate t√©cnico, con tendencia a favor de Bolsonaro (45% a 43% seg√ļn Ibope y 45% a 41% seg√ļn Datafolha).

Clara Gentil, una electora de Rio de Janeiro, se present√≥ a la oficina de voto en el barrio de Copacabana usando una camisa con la inscripci√≥n “√Čl No”, que sirvi√≥ para congregar a quienes quieren impedir la llegada al poder de Bolsonaro, un excapit√°n del Ej√©rcito que a lo largo de su carrera de diputado acumul√≥ pronunciamientos mis√≥ginos, hom√≥fobos y racistas y justific√≥ los m√©todos de tortura de la dictadura militar (1964-1985).

“Los brasile√Īos fueron manipulados para votar por odio. Entonces esta elecci√≥n es m√°s importante que las otras. Ahora hay recesi√≥n, hambre, gente viviendo en las calles, desempleada”, explic√≥.

Un total de 147,3 millones de brasile√Īos est√°n llamados a votar en estas elecciones que son tambi√©n legislativas, de gobernadores y de representantes de las asambleas de los estados.

Las oficinas de voto cerrarán a las 17:00 horas, en el huso horario del estado de Acre (norte). Los resultados definitivos deberían conocerse en menos de dos horas.

El vencedor reemplazar√° el 1 de enero al presidente conservador Michel Temer, el m√°s impopular desde el fin de la dictadura militar (1964-1985).

Guerra en las redes

La campa√Īa estuvo marcada por la impugnaci√≥n de la candidatura del expresidente Luiz In√°cio Lula da Silva (2003-2010), que era el favorito, por el atentado contra Bolsonaro y por una guerra de noticias falsas y desmentidos en las redes sociales, que le sacaron protagonismo a la televisi√≥n.

Los candidatos del centro nunca lograron despegar o su apoyo se derritió rápidamente, en un ambiente pasional. El tercero colocado, el centroizquierdista Ciro Gomes, tiene entre 13% y 15% de intenciones de voto.

Haddad, un exalcalde de Sao Paulo poco conocido en otras regiones, trató de identificarse a fondo con Lula y pudo así heredar una buena parte del electorado de su mentor, sobre todo entre la población pobre que mejoró sus condiciones de vida bajo su gobierno (2003-2010).

Pero también heredó el odio que Lula inspira entre quienes le reprochan los escándalos de corrupción revelados por la Operación Lava Jato y la crisis económica en la que se sumió el país bajo el mandato de su heredera política Dilma Rousseff, destituida por el Congreso en 2016.

En la √ļltima semana, Bolsonaro recibi√≥ apoyos de poderosos sectores, como el agronegocio y las iglesias evang√©licas.

Tambi√©n de jugadores de f√ļtbol, entre ellos el legendario Ronaldinho Ga√ļcho, quien public√≥ una foto en Twitter vistiendo una camiseta con el n√ļmero 17, de las listas de Bolsonaro.

En su √ļltimo video en Facebook, Bolsonaro prometi√≥ gobernar “inclusive” para los ateos y para los gays.

“Gobernaremos para todos, independientemente de su fe religiosa, incluso para quien es ateo. Gobernaremos para todo el mundo, para los gays incluso, que hay gays que son padres, que son madres”, afirm√≥.

Uno de los temores es que una victoria de Bolsonaro saque de la esfera virtual la intolerancia contra grupos minoritarios.

Bolsonaro “no tiene un discurso de di√°logo, tiene un discurso de guerra”, afirma Ilana Strozenberg, profesora de antropolog√≠a social en la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ).

Su llegada al poder conllevar√≠a “un riesgo de exacerbaci√≥n de las diferencias, en la medida en que su discurso expresa prejuicios” de clase e identidades sociales que, en boca de un gobernante, podr√≠an “fortalecerse”, explica.

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