Marisol Pérez Tello es abogada, natural de Tacna, fue ministra y recientemente postuló a la Presidencia de Perú. En entrevista con BioBioChile, analiza el impacto del cierre de fronteras, la necesidad de fortalecer la integración entre ambos países y el escenario que enfrentará la presidenta electa, Keiko Fujimori.
En las elecciones presidenciales de 2026, Marisol Pérez Tello compitió con Keiko Fujimori. Aunque no alcanzó los primeros lugares, tuvo una participación expectante, sobre todo en los debates presidenciales. Su experiencia como exministra de Justicia y dirigente política le permitió ganar visibilidad. En esta entrevista, sin embargo, habla sobre su tierra natal y de la relación entre Perú y Chile. Cuestiona el cierre de fronteras, la construcción de muros y el impacto de estas decisiones en las familias binacionales.
¿Qué recuerdo tiene de tu infancia en Tacna, del lugar donde nació, y cómo influyó eso en su experiencia o visión sobre Chile?
Nací en un pueblito que se llama Toquepala, era un campamento minero en los años 60, pertenece al distrito de Ilabaya, en la provincia de Jorge Basadre. Mi relación con Tacna era una relación de ir a la capital. Después crecí en Moquegua, también en otro campamento minero llamado Cuajone. Eso te da una mirada regional, porque todas las carencias en el acceso a la salud pasaron factura en la vida de mis hermanos. Yo tengo tres hermanos que fallecieron por falta de servicio de salud oportuno. Eran muy chiquititos. Y terminamos ya en Lima por mi padre. Luego me casé con un chimbotano (del norte peruano). Mi relación con las regiones ha sido permanente y eso te da una mirada del país diferente. Marca, sin duda, una mirada mucho más descentralista.
¿Considera que los tacneños tienen una mirada distinta sobre Chile, respecto al resto del Perú? ¿Por qué cree que ocurre eso?
Absolutamente. Yo creo que tiene una mirada distinta en el sentido de lo que es la patria por la difícil época del cautiverio. No es un problema de pueblos, nunca fue un problema de pueblos, ni siquiera en la etapa final. Hay una relación muy fluida entre Arica y Tacna. Dependemos en servicios, en comercio. Pero sí hay un sentido de patria desde Tacna. Yo todos los años el 28 de agosto o estoy en Tacna, en la procesión de la bandera, o estoy en la procesión de la bandera que hacemos los tacneños en Lima. Eso sin duda ha marcado mi vida en esta lógica de respeto a la patria que es muy propia de los tacneños. Tenemos un sentido de orgullo de lo que fue el proceso de cautiverio en términos de reconocernos como peruanos, pero eso no afecta una relación fluida entre Arica y Tacna, de la cual todos estamos satisfechos.
¿Y qué le diría a un ciudadano chileno que nunca ha visitado Tacna, pero sabe sobre la relación cercana entre el sur del Perú y el norte de Chile?
Le diría que necesitamos, como Sudamérica, vernos como un espacio de unidad. Tratar de que esta nueva geopolítica del poder, que es completamente distinta, en la que tienes a Estados Unidos por un lado y a China por el otro, requiere que seamos capaces de sentarnos en la mesa y no ser parte del menú, como nos recordaba Canadá. Y eso significa que tengamos claro que podemos compartir puertos, corredores logísticos y aprovechar que Chile está más avanzado que el Perú con el tema del tren, que podría llegar al Atlántico. Necesitaríamos estar mucho más unidos. No solamente el norte de Chile y el sur del Perú, sino todo el continente para poder enfrentar los retos geopolíticos en una línea mucho más horizontal y no de tanta dependencia.
¿Qué papel cumple Tacna hoy en la política peruana? ¿Tiene la relevancia que debería tener?
En el Perú casi ninguna región tiene la relevancia que debería tener. Gran parte del problema nacional es el centralismo, que se ha trasladado un poco a algunas capitales de región. Y eso hace que las regiones nos sintamos un poco incapaces, primero, de decidir nuestro destino, pero también de contribuir al destino de nuestro país y de todo el continente. Tenemos un puerto pendiente; también está todo el tema de ZOFRATACNA y los problemas de agua que no son atendidos hace muchos años. Hay que venir hasta Lima a hacerse un tratamiento de quimioterapia y eso es simplemente falta de gestión, desde el más alto nivel del poder. Por ejemplo, podríamos tener un hospital que concentre el sur del Perú, otro que pudiera concentrar a la selva, pero nada de eso se hace porque el Perú está sumido en un problema de crisis institucional que ya lleva un par de décadas.
¿Y qué debería hacer Tacna al respecto? ¿Qué responsabilidad tienen sus autoridades locales y sus dirigentes?
Nosotros estamos haciendo, desde hace muchos años, que se escuche nuestra voz. Estamos trabajando en planes de desarrollo, siempre reivindicando el ser peruanos por decisión, que tiene un componente de amor a la patria, sin ver al otro como un enemigo. Eso quedó como parte de la historia. Yo no creo en el chauvinismo. Eso les hace mucho daño a los países.
Tacna y Arica son dos regiones bastante complementarias y que han servido para fortalecer la integración. ¿Qué papel pueden cumplir a futuro?
La integración que se ha dado no ha sido por decisiones políticas. Ha sido una integración de los pueblos. Los pueblos han superado la falta de servicios que se daba en su zona y han ido a atenderse en los servicios médicos del pueblo vecino. Por el contrario, ha habido decisiones políticas que nos han hecho mucho daño, tanto a Arica como a Tacna, como fue el caso del cierre de fronteras porque hay familias binacionales en Tacna y no son pocas. Todo eso tiene que ver con políticos que no miran más allá de sus narices y que no pueden entender que podría hacerse una zona de crecimiento conjunto, no solo vinculada a temas de aranceles, sino también pensar en cómo podemos aprovechar eso que los pueblos han hecho en lo ‘chico’ para trasladarlo a decisiones políticas en gabinetes binacionales.
Se refiere a la construcción de un muro por parte de Chile…
En países con fronteras tan porosas como las nuestras y con un mar inmenso, no puedes hacer un muro; es una tontería, por decirlo de una manera respetuosa. Ya hacer un muro en el llano es complejo, pero hacer un muro que termine en el mar… Habrá que saber nadar nada más, tener un bote, un peque-peque. Las fronteras del Perú son porosas, tanto como las chilenas. Y, en el caso de la frontera con Tacna, tienes todo el inmenso mar. No tiene ninguna lógica. Hay que hacer, por supuesto, controles migratorios sensatos y entender que el problema de la migración venezolana es un problema que hay que administrar también como región, atendiendo el sentido humanitario de la migración, pero también las medidas de seguridad que requieren nuestros pueblos. Y una cosa no es incompatible con la otra.
Entrando un poco a la política peruana, ¿cómo cree que cambiaría el vínculo entre Perú y Chile con el nuevo gobierno de Fujimori?
Yo creo que, independientemente de mis serias discrepancias con el gobierno de la señora Fujimori, es una oportunidad para América del Sur: que puedan hablar y se pueda trabajar en lo que es urgente. Lo que hay que resolver hoy, con esta nueva geopolítica que cambia el poder en el mundo, es cómo vamos a hacer para aprovechar la oportunidad que nos vuelven a dar nuestros recursos naturales en términos de minerales críticos como continente. Y creo que es una buena oportunidad para que se sienten a conversar e incluir también a Brasil, que tiene el porcentaje de tierras raras más grande: 18.3% después de China.
Necesitamos sentarnos y dejar de lado nuestras diferencias políticas. El problema ya no es de derechas o izquierdas, es de extremos de ambos casos, y es de corrupción y criminalidad organizada transnacional, y falta de capacidad de entendimiento en cómo pensamos a 20 años el continente. Se nos va esta oportunidad, como se nos fue en su momento el caucho, la anchoveta, el guano.
Durante la campaña se habló mucho de la estabilidad económica que ofrecería Keiko Fujimori. ¿Cree que eso se puede traducir en una mayor inversión chilena en el Perú?
Sí, yo creo que la inversión chilena está en el Perú, a pesar de la inestabilidad económica y las crisis institucionales, porque el Perú ha logrado cierta estabilidad macroeconómica gracias al BCR (Banco Central de Reserva). Y yo creo que el Perú, desde el punto de vista económico, es muy atractivo, pero eso tiene que venir acompañado de institucionalidad, de reglas claras, de seguridad jurídica, pero también de respeto a la gente, porque el reaccionar frente al autoritarismo no puede siempre estar enfrentándose a balazos. Es lo que se hizo en el gobierno de la señora Dina Boluarte. Eso se enfrenta con diálogo, con conversación, con encuentro y con puentes.
¿Cómo le podría explicar a la audiencia chilena que la hija de Alberto Fujimori, un personaje muy cuestionado por diferentes delitos, haya sido elegida presidenta?
Yo no puedo explicarlo porque yo no he votado por ella. He votado viciado; tampoco me representaba la otra opción (Roberto Sánchez). No puedo explicarlo porque no lo entiendo. Yo tengo memoria, trabajo por la memoria y espero que ella respete eso y se distinga, se desmarque de la legislación que busca impunidad y, por supuesto, de la que ha generado que la capacidad de perseguir el crimen organizado haya disminuido, y que tome acciones inmediatas. Entiendo que el Perú sufrió mucho en la época del terrorismo. Yo también lo viví, y hay una suerte de concesión de la memoria sobre cuál fue el costo de las violaciones de derechos humanos, pero yo no hago esas concesiones.
Si tuviera que mencionar el único gran reto que tiene en este momento Keiko Fujimori como prioridad, ¿cuál sería?
Ser capaz de gobernar para todos. Creo que ese es el reto. Eliminar de la lógica de su gobierno la represión como mecanismo para mantener la paz. Trabajar mucho. La política requiere mucho trabajo y mucha presencia, y no es algo que yo haya visto en la señora Fujimori en los 20 años en los que ella ha hecho política, más allá de las campañas. Así que reclamarle presencia en el territorio, reclamarle escucha, diálogo; dejar que el fanatismo de algunas de las personas que acompañaron a su padre en sus gobiernos no la ciegue.
Enviando corrección, espere un momento...